Sonrisa Sawmills que lo empezó todo
El 15 de mayo de 1995, Supergrass publicó I Should Coco en Parlophone. Gaz Coombes, Danny Goffey y Mick Quinn grabaron el álbum en Sawmills Studio, Cornualles, entre febrero y agosto de 1994 con el productor Sam Williams, que los había visto tocar por Oxford. El presupuesto fue pequeño; Quinn dijo después que todo el disco costó menos que el vídeo de Alright. Aun así Parlophone obtuvo un debut que fue el álbum primero más vendido del sello desde Please Please Me de los Beatles.
Los singles cuentan la historia en orden. Caught by the Fuzz (octubre de 1994) abre con un arresto adolescente y un sprint de tres minutos. Mansize Rooster y el limitado Lose It mantienen el ritmo. Lenny llega justo antes del álbum; luego Alright, en julio de 1995, alcanza el n.º 2 UK y fija a la banda en la tele Britpop. El álbum pasó tres semanas en el n.º 1 UK, fue platino en casa y superó el millón de copias en el mundo. Rob Coombes aún no era miembro oficial en la portada, pero el directo ya sonaba a cuatro personas discutiendo con ganas.
Lo que se oye es velocidad con estribillos. La batería va delante, las guitarras se quedan secas y brillantes, y la voz de Coombes pasa del gesto al guiño sin soltar la melodía. Sitting Up Straight, Strange Ones e I’d Like to Know mantienen el motor punk-pop; Sofa (of My Lethargy) y Time bajan el tempo sin relleno. Williams acortó las tomas. El Fisherman’s Arms cerca de Sawmills solo aporta color: la banda iba a por el last orders y volvía a terminar canciones antes de que la cinta se saliera de presupuesto.
Llevó unos tres meses y medio de grabación en total y costó menos hacerlo que el vídeo de ‘Alright’.
(Mick Quinn sobre I Should Coco)

El contexto importa. El Britpop estaba en su pico, Oxford alimentaba a la prensa nacional y Parlophone quería un acto joven y ruidoso que aún escribiera estribillos. I Should Coco dio las dos cosas: detalle callejero en las letras y formas radiofónicas en los singles. Los discos posteriores de Supergrass se oscurecerían y se alargarían; este se queda bajo los cuarenta minutos y no se disculpa por la velocidad adolescente.
El punto duradero es simple. Antes de las caras de rayos X y el neón de Hansa, Supergrass demostró que una sesión barata en Cornualles podía coronar la lista UK y seguir sonando a una banda en una sala. Alright hizo los pósters; I Should Coco demostró que el resto del álbum podía seguir el ritmo.