Una toma larga a oscuras en Sunset Sound
En agosto de 1966, The Doors quedan fuera del Whisky a Go Go, en el Sunset Strip. Eran el grupo de la casa. Una noche, Jim Morrison empuja «The End», un tema que ya estiraban en directo, hasta una escena hablada en la que un hijo amenaza a su padre y desea a su madre. El club los despide. Unos días después están en Sunset Sound Recorders, en Hollywood, grabando el primer álbum para Elektra.
Paul A. Rothchild produce. Bruce Botnick está en la mesa. «The End» se graba con las luces bajas. Rothchild contó después que Morrison lo cantó de un tirón y que nadie en la sala quería hablar cuando terminó la toma. El tema dura 11 minutos y 41 segundos. No es un sencillo. Cierra el álbum The Doors, publicado el 4 de enero de 1967. Después de que «Light My Fire» se convierta en un éxito ese verano, el disco sube al número 2 del Billboard 200.
No hay bajo eléctrico. Ray Manzarek toca el órgano con la mano derecha y un bajo Fender Rhodes con la izquierda, como en el escenario. Robby Krieger abre con una línea de guitarra lenta, con un aire español, y luego responde a Morrison en frases cortas. John Densmore mantiene la batería baja durante un buen rato y golpea más fuerte cuando llega el pasaje hablado. Morrison describió la canción, en entrevistas hacia 1969, como una despedida que empezó siendo simple: el fin de un amor, o de la infancia, antes de crecer hasta esta pieza larga.
Empezó como una despedida simple, el fin de un romance y el comienzo de otro. Luego se hizo más larga, y más extraña.
(Jim Morrison, sobre «The End», entrevistas de finales de los años sesenta)

Jac Holzman había fichado al grupo para Elektra después de verlos en Los Ángeles. El debut se hace rápido, en aquel bloque de agosto de 1966 en Sunset Sound, con los mismos cuatro músicos y sin un cantante añadido. Elektra no acorta «The End» para la radio, como sí hace con «Light My Fire», reducido a un sencillo de menos de tres minutos. El tema largo se queda en el álbum y en el directo, incluido el concierto del Hollywood Bowl el 5 de julio de 1968, donde lo tocan sin añadir un bajista. Quien solo conocía el éxito se encuentra aquí otra canción de The Doors: tranquila al principio, y armada sobre una historia que Morrison no ordena.
En 1979 Francis Ford Coppola usa esa grabación en la apertura de Apocalypse Now. La película no encarga una versión nueva. Usa la toma de 1966, y por eso tanta gente oye hoy helicópteros y selva con una canción grabada en un estudio de Hollywood dos años antes de que la ofensiva del Tet fuera el telediario, y trece años antes de la película. La interpretación que todavía la define es la que Rothchild puso en marcha a oscuras en Sunset Sound.
Mateo | 9 octubre 2026
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La primera vez que oí The End fue en un CD quemado. Aún oigo los rayones. Los foros viejos estaban locos con esto.
Aria | 10 octubre 2026
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Mi padre ponía The Doors en el coche. The End es mi trayecto de infancia.
Sam W. | 11 octubre 2026
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Discuto con mi hermano por The End desde hace años. Esta es mi prueba. Puede ser sesgo reciente y hoy me da igual.
Noah | 11 octubre 2026
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Escuché The End mil veces. Esto me recuerda por qué se me quedó. El café se enfrió mientras terminaba. Aceptable.
Sofi | 11 octubre 2026
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No está sobrevalorado. La gente olvidó lo cerrado que es The End. El café se enfrió mientras terminaba. Aceptable.
Emma | 12 octubre 2026
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No está sobrevalorado. La gente olvidó lo cerrado que es The End. Se lo dije a un compañero y se encogió. Su pérdida.
Jackie | 13 octubre 2026
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Sigo poniendo The End cuando necesito reset. No envejece. Puede ser sesgo reciente y hoy me da igual. Ya.
Lina | 14 octubre 2026
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Los detalles de producción me hicieron repetir The End dos veces. Bien visto.
Pierre | 14 octubre 2026
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La radio me mató The End años. Volví el mes pasado. Tonto haber esperado. Eso.
Bruno | 15 octubre 2026
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Básico, pero The End sigue en mi top 5 de The Doors. El café se enfrió mientras terminaba. Aceptable.