Un bajo agudo contra un matrimonio que falla
La batería empieza como si a la canción no le importara el suspenso, y luego el bajo de Peter Hook entra arriba, una melodía que finge ser una parte rítmica, más brillante que nada de lo que la letra va a permitir. Ian Curtis canta con esa precisión plana, agotada, la voz de un hombre que lee un veredicto que escribió él. Love Will Tear Us Apart es la canción pop que Joy Division no pensaba poseer, y que no pudo dejar. El título responde a un éxito americano alegre que no le gustaba, love will keep us together, cambiando un verbo y arruinando el consuelo.
Grabaron la versión del sencillo en marzo de 1980 en los Strawberry Studios de Stockport, Martin Hannett en la producción, la banda ya deshilachándose. El sintetizador de Bernard Sumner sostiene una luz fría. Stephen Morris toca recto, que en este tema es una forma de merced. La línea de Hook es el argumento que la voz está demasiado cansada para hacer. Un intento anterior, en Pennine, no había satisfecho a Hannett, que los mandó volver hasta que las partes encajaran. La canción va del matrimonio de Curtis con Deborah, un hecho que la letra apenas se molesta en disfrazar y que la biografía no ha podido olvidar. Murió el 18 de mayo de 1980. El sencillo salió en junio. El orden de esas fechas es el montaje cruel que el disco no pidió y del que nunca ha escapado.
Lo que el arreglo entiende es el espacio. La producción de Hannett deja aire alrededor de la caja, una pequeña crueldad en la reverberación, la voz lo bastante seca para sonar a un hombre en una sala pequeña y no a un fantasma en una catedral. En directo, en los últimos meses, podía ser más rápida, más desesperada. La toma de estudio es la de la lápida, el título grabado en piedra porque la canción ya había dicho lo que la vida no podía desdecir. Gran Bretaña la metió en las listas, con modestia al principio, y luego una y otra vez en reediciones, un éxito que llega tarde y sigue llegando.
Era lo mejor que habíamos escrito, y era Ian escribiendo sobre su vida deshaciéndose. La convertimos en una canción pop sin querer.
(Peter Hook, sobre el sencillo)
New Order pasaría años no siendo esta canción, y tocándola de todos modos, el bajo de Hook todavía la firma que nadie más podía habitar del todo. Las versiones han intentado la ternura y han perdido la llaneza, o han intentado la llaneza y han perdido la melodía. El original sostiene las dos, y por eso sigue sintiéndose como una noticia. Un matrimonio que termina no es un tema raro. Una línea de bajo que canta el final mientras el cantante lo informa es más rara, y la distancia de Hannett impide que cualquiera de los dos solloce en lugar del oyente.
Lo que queda es esa melodía alta, indecentemente hermosa bajo un título que no pestañea. Love Will Tear Us Apart no es una maldición y no es una promesa. Es una observación puesta sobre una parte que se puede tararear. El estudio de Stockport es un edificio ordinario. La toma no. Empieza, enuncia, se apaga, y el verbo sigue desgarrado.