El primer disco de Marky arranca más lento que un sprint de los Ramones
En mayo de 1978 los Ramones entran en Mediasound, una antigua iglesia de Midtown Manhattan, con un batería nuevo y una canción que se niega a esprintar. I Just Want to Have Something to Do abre Road to Ruin a medio tiempo, dos minutos y cuarenta y dos segundos, más lenta que Blitzkrieg Bop. La escribió Joey Ramone. La funda sigue acreditando a la banda, como tantas canciones de los Ramones, pero la queja es suya: estar en Second Avenue, comer chicken vindaloo, querer a una sola persona y no tener nada más que hacer. Johnny Ramone toca los bajados. Dee Dee Ramone sostiene un bajo pesado. Marky Ramone, fichado pocas semanas antes, mantiene el pulso recto y añade un poco más de relleno del que Tommy se permitía.
Tommy había dejado la batería después de Rocket to Russia. Los discos no vendían lo que la carretera hacía creer, y las giras lo habían gastado. Se queda en la sala como productor, acreditado como T. Erdelyi, junto al ingeniero Ed Stasium. Ensayan los temas viejos con Marky y luego graban y mezclan todo el verano, de mayo a julio, en Mediasound. El asistente Ray Janos está en las sesiones. Greg Calbi masteriza el álbum en Sterling Sound. Sire publica Road to Ruin el 22 de septiembre de 1978. Este tema no es el sencillo. Don’t Come Close, la versión de Needles and Pins y I Wanna Be Sedated ocupan ese puesto. La apertura sirve para marcar un tempo que la banda no había usado como puerta de entrada.
Las estrofas suben en escalones cortos en vez de embestir. El estribillo balancea. Luego el grupo corta el tiempo y grita «wait» y «now», y la sala tiene que contestar. Ese puente se vuelve un rito de concierto, con el público tomando la mitad de la frase. El 31 de diciembre de 1979 lo tocan en el Palladium de Nueva York, dentro de un set que emitió WNEW-FM. Stasium mezcla la noche en directo desde la consola. La cinta se queda en el archivo hasta la edición del 40 aniversario de Road to Ruin. La canción también aparece en Rock ‘n’ Roll High School (1979), bajo una escena que trata el aburrimiento como argumento.
Cuando Tommy dejó la banda, nos pusimos de inmediato con el disco Road to Ruin y con Marky Ramone. Ensayamos con Marky, solo para asentar el tema. Luego entramos al estudio, grabamos y mezclamos el disco en Media Sound. Nos gastamos mucho dinero, y todo el verano, en Road to Ruin.
(Ed Stasium, sobre las sesiones de Road to Ruin)

Road to Ruin llega al número 103 del Billboard 200, más de cincuenta puestos por detrás de Rocket to Russia, y al número 32 en Gran Bretaña. Tommy describirá después la campaña americana como un fracaso: un intento deliberado de radio que no cuajó. La crítica se parte. Robert Christgau, en The Village Voice, le da igual una A al disco. Charles M. Young, en Rolling Stone, oye a una banda que no ha perdido el pulso, y reserva la frase «killer cut» para I Wanna Be Sedated. La apertura recibe menos tinta y se queda en el directo. Los fans aprenden los gritos «wait» y «now» y los usan.
Lo que se oye es el primer álbum de Marky con el grupo, no un remaster tardío. Joey gruñe y suplica en la misma estrofa. Johnny no se toma un solo aquí, aunque el disco empieza a permitirlos en otros cortes. La versión de 1999 que está en Greatest Hits es la misma toma de 1978, limpiada por Bill Inglot y Dan Hersch. El trabajo se hizo en un estudio que había sido iglesia, con un batería llegado de Richard Hell and the Voidoids, un productor que acababa de dejar el taburete, y una letra sobre no tener nada que hacer que le dio a la banda algo muy concreto que tocar.