Un álbum conceptual es un riesgo: una idea, toda una cara, y la posibilidad de que la idea sea más pequeña que las canciones. Estos diez no lo fueron.
10Janelle Monáe – “The ArchAndroid” El álbum de 2010 sigue la historia de Cindi Mayweather, mesías androide, en suites que saltan del funk al pop psicodélico. La ambición es relato y vestuario a la vez. Monáe no escribió un tema. Construyó una ciudad y puso música en las calles.
9Kendrick Lamar – “good kid, m.A.A.d city” El disco de 2012 es un día en Compton contado con sketches, oraciones y un narrador que no es fiable ni está disculpado. Es un álbum conceptual que rechaza la distancia de la ópera rock. La ambición es moral: hacer un lugar concreto y dejarlo hablar por más que sí mismo.
8Green Day – “American Idiot” En 2004 Billie Joe Armstrong colgó un ciclo punk de un personaje llamado Jesus of Suburbia y de un país en guerra. Los sencillos podían vivir solos. El álbum pedía quedarse por el argumento. Broadway dijo que sí después, prueba o remate, según se mire.
7Frank Zappa – “Joe’s Garage” El triple de 1979 se burla de la censura, de la mitología del rock y de la idea misma de álbum conceptual, y luego se queda en el chiste. Joe toma una guitarra, pierde el derecho a tocar, y la banda no deja de sonreír. La ambición, en Zappa, incluía el derecho a reírse de la ambición.
6Genesis – “The Lamb Lies Down on Broadway” El doble de Peter Gabriel, en 1974, sigue a Rael por un Nueva York que también es un sueño. La trama es famosa por ser difícil de sostener. La música no. Diapositivas, vestuario, una historia que el resto de la banda a veces costó amar: la ambición está en la portada, y en la duración.
5David Bowie – “The Rise and Fall of Ziggy Stardust” En 1972 Bowie inventó una banda, una estrella y un final, y tocó los tres hasta que la ficción mordió al cantante. Five Years abre el reloj. Rock ’n’ Roll Suicide lo cierra. Pocos conceptos han sido tan portátiles, o tan dispuestos a morir en el escenario.
4The Who – “Tommy” El chico sordo, mudo y ciego de Pete Townshend, en 1969, es la ópera rock que hizo posible la frase. La historia se dobla. Las canciones no. Pinball Wizard puede salir de la trama y seguir perteneciendo a ella. Esa es la ambición: un mito que se puede cantar en un pub.
3Pink Floyd – “The Wall” El doble de Roger Waters, en 1979, construye un muro ladrillo a ladrillo, de la guerra a la escuela al estadio, y luego pide al público que lo vea caer. Las imágenes de Gerald Scarfe y la película lo hicieron más grande que un disco. La ambición es arquitectónica. Se siente el mortero.
2Marvin Gaye – “What’s Going On” El ciclo de 1971, del tema titular a Inner City Blues, es un concepto sobre un país, no sobre un personaje. Gaye peleó con Motown para publicarlo como un álbum con un punto. La ambición es más quieta que una ópera rock y más difícil de soltar. Todavía suena a noticia.
1The Beatles – “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” En 1967 fingieron ser otra banda, grabaron en Abbey Road con George Martin, y cambiaron lo que un LP tenía derecho a ser. El concepto es fino si se le pincha. El permiso que dio a los demás no lo es. Un grupo falso, una puerta de verdad.