Bienvenido al mundo de las crónicas objetivamente subjetivas.
 

Doll Parts – Hole

Tres acordes en un baño de Cambridge, y un perro en la puerta

Tres acordes, y no tienen prisa. La guitarra de Courtney Love en Doll Parts suena como si las cuerdas estuvieran un poco lejos de los trastes, un instrumento de juguete al que se le pide cargar un deseo adulto. La voz es casi plana, y así entra el dolor. Hace la lista de las partes: mala piel, corazón de muñeca, la chica con más pastel. Nada de eso es metáfora en el sentido educado. Es un inventario hecho en un mal espejo. La banda, cuando entra, no la rescata. Está de acuerdo.

La escribió en unos veinte minutos, en un baño durante una fiesta en Cambridge, Massachusetts, hacia 1991, mientras golpeaban la puerta. Se acabó el papel. El resto de la letra bajó por el brazo en rotulador, y la canción se tocó una hora después en el Virgin Megastore de Boston, con la idea de una chica que había oído que el chico, cuya banda acababa de irse de la ciudad, se acostaba con otras dos. El chico era Kurt Cobain. Love ha dicho que la línea del perro venía de un perro de verdad que pedía comida en la habitación. El resto venía del deseo de ser elegida, y de la furia cuando el deseo parecía tonto. Live Through This se grabó en octubre de 1993 en Triclops Sound Studios, en Marietta, Georgia, con los productores Paul Q. Kolderie y Sean Slade, y salió el 12 de abril de 1994, cuatro días después de la muerte de Cobain. El tema llevaba años en el repertorio. El calendario lo hizo sonar a memorial. Era una exigencia, escrita mientras él estaba vivo y en otra parte.

En el disco, la guitarra de Eric Erlandson guarda un brillo fino, la batería de Patty Schemel se queda seca, y el bajo de Kristen Pfaff sostiene el suelo sin decorarlo. El vídeo del sencillo, color corrido y muñecas, fijó una imagen que la letra ya se había negado a embellecer. En directo, Love la cantaba como si siguieran golpeando la puerta, la repetición de someday you will ache like I ache pasando de maldición a hecho según la noche. El público llegado después de abril de 1994 oía a una viuda. La cinta oía a una rival.

Sigo sin entender por qué esa canción de solo tres acordes es tan importante. Pero tiene unas letras realmente buenas. Era una canción sobre Kurt. La escribí en Boston.

(Courtney Love, Uncut, 2010)

La sencillez es el escándalo. Love se ha preguntado en voz alta por qué tres acordes se convirtieron en lo que la gente guarda, y luego concedió que las líneas son buenas. Son precisas de un modo que los himnos suelen lijar: el pastel, el perro, los objetos rompibles amados porque se rompen. Las canciones más fuertes de Hole tiraban botellas. Esta ponía la mesa y esperaba. La espera es lo que la radio entendió, incluso cuando se equivocó de fecha.

Lo que queda es el brazo con el rotulador todavía húmedo. Doll Parts no explica el matrimonio que vino después ni la semana en que el disco se encontró con la muerte. Guarda la hora anterior, cuando querer a alguien todavía era una táctica, y la táctica una canción lo bastante corta para acabarse antes de que abrieran la puerta.

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