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Goodbye Stranger – Supertramp: el piano de la vecina, luego el solo de Hodgson

Llegó mientras esperaba el té

Rick Davies vuelve a casa y la canción aparece mientras se hace el té. Lo ha contado sin adorno. Sus padres no tenían piano, así que de niño en Swindon aprende en el de al lado. La vecina prepara el té. Él toca mientras espera. Años después regresa, se sienta a ese mismo piano, y Goodbye Stranger sale de una vez. Llevaba tiempo sin escribir. Todavía no sabía que la letra iba de irse por la mañana.

Las palabras caen en Breakfast in America, grabado en 1978 en el Village Recorder de Los Ángeles, con la banda y Peter Henderson en la producción. Davies canta. Toca el Wurlitzer y el órgano Hammond. Dougie Thomson está al bajo, Bob Siebenberg a la batería. John Helliwell suma armonías y un silbido que cruza el medio del tema. Roger Hodgson no coge la voz principal. Apila el «goodbye» agudo, el casi falsete que Billboard señaló, y luego, tarde, un solo de guitarra eléctrica. Hodgson ha dicho que, cuando Davies traía una canción, solía ser él quien oía los colores de más. Ese es el trato en una sola pista: el piano y la historia de Davies, la guitarra de Hodgson como una salida que no se sienta.

La letra es un hombre al que le gustó la estancia y se va igual. It must be so. Tiene que hacer las cosas a su manera. Davies admitió después que la canción iba de una noche sin mañana, sacada de la carretera, y que no lo vio al escribirla. La música no se lamenta. El tempo está en el medio, el Wurlitzer rebota, el silbido es casi alegre. Billboard habló de un tema fluido a medio tempo, con voces cerca del falsete, teclados dominantes y una melodía fuerte. El mordisco está en la negativa, no en un tono menor.

Volví de visita una vez, y por alguna razón salió esta canción. Llevaba tiempo sin escribir. Salió todo de golpe.

(Rick Davies, sobre cómo escribió Goodbye Stranger)

A&M publica el sencillo en el verano de 1979, después de que The Logical Song ya había hecho el álbum difícil de esquivar. Goodbye Stranger entra en el Billboard Hot 100 en el número 78 a principios de julio y llega al 15 la semana del 8 de septiembre. Canadá la sube al 6. Gran Bretaña es más fría: el 57. Ese reparto le pega al disco. Breakfast in America fue un acontecimiento mucho más americano que británico, incluso con un grupo inglés y un título que guiña al país que habían dejado. El solo de guitarra del final es el tramo que mantuvo la canción en las discusiones sobre lo mejor que tocó Supertramp. No es largo. Es melódico, y es del cantante que no escribió la letra. Se oye la pareja sin un discurso.

Si solo conoces The Logical Song, empieza aquí por el otro autor. El Wurlitzer pone el humor antes que la voz. El silbido es Helliwell pasándoselo bien en el arreglo. La última guitarra es el sonido de una banda capaz de pasarse una canción en el escenario y aun así hacer un solo disco. La mitad Davies de Supertramp es piano primero, una salida irónica, ninguna súplica para quedarse. El solo de Hodgson no discute eso. Saluda.

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