Mansión de Laurel Canyon con Rick Rubin
En abril de 1991, los Red Hot Chili Peppers dejan los bloques de estudio habituales y alquilan la casa de Laurel Canyon luego llamada The Mansion, en el 2451 de Laurel Canyon Boulevard. El productor Rick Rubin busca aislamiento y tomas en vivo; Anthony Kiedis, Flea, John Frusciante y Chad Smith duermen, escriben y graban allí unas siete semanas. Brendan O’Brien es el ingeniero. Warner Bros. publica Blood Sugar Sex Magik el 24 de septiembre de 1991, el mismo día que Nirvana lanza Nevermind.
El disco supera los setenta minutos. Give It Away abre el ciclo de singles con guitarra funk seca y un estribillo que Kiedis arma a partir de una conversación con River Phoenix. Suck My Kiss y Funky Monks mantienen el chasis de bajo slap de discos anteriores, pero el toque de Frusciante es más limpio y melódico que en Mother’s Milk. Breaking the Girl añade compás de vals y capas acústicas. Rubin saca del cuaderno de Kiedis un poema titulado «Under the Bridge» e insiste en que la banda lo arregle; la balada sobre la soledad y Los Ángeles se convierte en el eje comercial del álbum. Gail Frusciante y amigas cantan el coro final. La versión de Robert Johnson They’re Red Hot cierra el vinilo en menos de dos minutos.
Los singles se suceden más de un año: Give It Away, luego Under the Bridge, Suck My Kiss, Breaking the Girl y más tarde If You Have to Ask en el extranjero. El vídeo de Stephanie Sednaoui para Give It Away y el de Gus Van Sant para Under the Bridge meten a la banda en rotación MTV que las giras funk-metal no habían alcanzado. En directo, las canciones convierten arenas en salas de llamada y respuesta; fuera del escenario, Frusciante ya encaja mal la escala de fama que el disco está construyendo.
Antes de Blood Sugar éramos relativamente desconocidos. Después, recuerdo caminar por mi calle en las Hills y oír nuestras canciones salir de los coches que pasaban.
(Anthony Kiedis, historia oral Los Angeles Times, 2021)

Under the Bridge llega al n.º 2 del Billboard Hot 100 en 1992 y permanece 26 semanas en la lista. El álbum alcanza el n.º 3 del Billboard 200 y luego supera los siete millones de ventas en EE. UU. Sigue siendo el pivote crítico y comercial de la banda, del funk de clubes de Los Ángeles al rock alternativo global.
La lectura es concreta: una casa, un productor y una balada que casi se queda en un cuaderno. Sin Blood Sugar Sex Magik, los regresos de Frusciante en Californication y By the Way tienen menos suelo. Sigue siendo el mapa más claro de cómo los Chili Peppers convirtieron calor local en catálogo mainstream.