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Comfortably Numb – Pink Floyd

Un médico, un solo, una tregua

Dos acordes, limpios y casi amables, y una voz que parece contestar desde el otro lado de un muro. Luego el muro se abre. Comfortably Numb es una conversación entre un hombre que no siente las manos y la gente que intenta devolverlo a un escenario. El primer solo de guitarra es una pregunta. El segundo no se molesta en preguntar. Se queda arriba, notas largas sin urgencia, y así suena el entumecimiento cuando se toca en vez de describirse.

La canción está en The Wall, publicado el 30 de noviembre de 1979, música de David Gilmour, letra de Roger Waters, producida por Bob Ezrin con Gilmour y Waters. Las sesiones se movieron entre Britannia Row en Londres, Super Bear en Francia y Producers Workshop en Los Ángeles. Las palabras de Waters vienen de un show de 1977 en Filadelfia, cuando unos retortijones lo dejaron incapaz de actuar hasta que un médico le inyectó algo y lo mandó de vuelta, presente de cuerpo y ausente en todo lo demás. Gilmour quería el tema más desnudo. Ezrin quería orquesta, y Waters se puso del lado de la orquesta, así que la partitura de Michael Kamen sostiene una canción que casi se queda en blues. El famoso segundo solo no es el rayo único que prefiere el mito. Gilmour grabó cinco o seis, anotó los mejores compases y montó un compuesto. La sensación de un solo aliento es una construcción. Eso no le quita el ser un aliento.

En el espectáculo la canción es una escena médica: un muro de ladrillos, un médico marioneta, Gilmour en una torre o detrás de los ladrillos, el solo llegando como el único discurso honesto que le queda al personaje. Las giras posteriores guardan el solo y sueltan la trama. El público sigue callándose, raro en salas de ese tamaño. La letra habla de ser puesto en condiciones de trabajar. La guitarra rechaza el tratamiento.

I just went out into the studio and banged out five or six solos. From there I just followed my usual procedure, which is to listen back to each solo and make a chart, noting which bits are good.

(David Gilmour, Guitar World, 1993)

La pelea por el arreglo ya forma parte de la escucha. Se oye la escena fría de Waters y el calor de Gilmour ocupando los mismos compases sin ponerse de acuerdo. Las cuerdas de Ezrin no sentimentalizan la inyección. Agrandan la distancia. La radio recortó el tema hacia un sencillo y no logró matar del todo la duración, porque la duración es donde vive el segundo solo. Sin esos compases, el tema es el boceto de una crisis. Con ellos, es la crisis, sobrevivida y no curada.

Lo que queda es un solo en el que la gente confía más que en la trama. The Wall es un relato de prisión. Comfortably Numb es el momento en que el preso agradece la droga y el guitarrista no. Décadas de versiones, homenajes y bodas han intentado volverlo una balada de vínculo. El disco guarda su luz clínica. Alguien está siendo preparado para salir. Las notas dicen que no debería tener que hacerlo.

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