Un riff que admitieron, y una noche que no iba a repetirse
El golpe hacia abajo es tan parejo que parece prestado, y en parte lo es. Julian Casablancas canta Last Nite detrás de una cortina de su propia indiferencia, las palabras sobre irse, sobre un amor ya discutido hasta la muerte, dichas como si la discusión lo aburriera y el aburrimiento fuera la herida. La guitarra de Albert Hammond Jr. mantiene la figura limpia. Nikolai Fraiture y Fabrizio Moretti cierran un bolsillo que podría haber venido de una década más barata y no venía. La canción es corta. No explica la relación.
Gordon Raphael grabó Is This It en Transporterraum, su cuarto pequeño en Nueva York, en 2001, la banda junta y las voces más lejos, Casablancas habiendo pedido un disco que pudiera sonar como un clásico encontrado en el futuro. Last Nite fue el segundo sencillo, de aquel otoño, y fue el que viajó. La figura de apertura se sienta cerca de American Girl de Tom Petty, lo bastante cerca para que la gente preguntara. Casablancas, citado en Rolling Stone, no armó una defensa. Sí, la copiamos. ¿Dónde estabais? Petty, en 2006, dijo que la admisión lo hizo reír, que no le molestaba, y los Strokes luego abrieron fechas para él, una absolución más rara de la que reciben la mayoría de los riffs prestados. El solo asiente a otra parte, hacia Freddie King. La canción es un collage que finge ser un solo gesto. El fingimiento funcionó porque el gesto era prieto.
En Gran Bretaña el sencillo los hizo la banda de la que hablaba la semana. En Nueva York ya eran un rumor con chaqueta de cuero. El vídeo es la banda en una habitación, el presupuesto correcto para una canción sobre una habitación que has dejado. En directo, Last Nite se volvió la que Casablancas ha llamado después bastante muerta para él, un tema que quizá apagaría si saliera en la radio, mientras nombra otros que todavía mueven a un público sin cansarlo tanto. Ese cansancio es una especie de prueba. La canción hizo su trabajo tan por completo que el cantante ya no puede oírla como canción. El público sí. Todavía le devuelve la indiferencia como si fuera alegría, el viejo truco de una frase triste con un backbeat.
La gente decía, ¿conoces esa canción American Girl de Tom Petty? ¿No te parece que suena un poco a eso? Y yo decía, sí, la copiamos. ¿Dónde estabais?
(Julian Casablancas, Rolling Stone, 2012)
Lo que lo cool esconde es la salida. La letra no trata de una noche gloriosa. Trata de la decisión de dejar de tener la conversación. La distancia de Casablancas, la famosa distancia, hace aquí trabajo de personaje, no solo de estilo. Una voz más cerca habría suplicado. Esta ya se ha ido y te lo dice desde la calle. El tono de la sala de Raphael impide que la calle se vuelva un estadio. El estadio llegó después, cuando el riff copiado resultó ser el que la gente usaba para explicar todo un revival. El revival fue más fuerte que la toma. La toma sigue siendo el mejor documento.
Lo que queda es la admisión. Last Nite es más interesante porque dijeron de dónde venía la figura, y porque Petty se rió. Una negación lo habría vuelto un juicio. El encogimiento lo volvió un linaje, de Nueva York a Gainesville a un estudio pequeño donde cinco personas estaban lo bastante cerca para oír el cable. Anoche, en el título, no deja de ocurrir. El cantante, por su propia cuenta, ha dejado la habitación. El golpe hacia abajo no.