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20/20 – Gaz Coombes: Matador sube del hush al volumen pleno

Matador, enero 2015: inicio apagado, luego una cresta de banda

Electrónica suave y una voz a medio tragar abren el tema. Luego la batería se espesa, las guitarras se apilan, y Gaz Coombes empuja hacia un estribillo que por fin abre los pulmones. 20/20 es la segunda canción de Matador, publicado el 26 de enero de 2015, y salió pronto como single con un vídeo en directo oficial rodado en el venue 229 de Londres. Tras Here Come The Bombs, este álbum demostraba que podía profundizar el proyecto en solitario sin tomar prestados al por mayor los arreglos Supergrass. Donde Hot Fruit anunciaba libertad, 20/20 mostró paciencia: el arreglo espera antes de gastar su volumen. Esa espera es ya la mitad del placer. Oyes llenarse la sala en vez de que te digan que aplaudas.

Coombes grabó en gran parte en su estudio casero y en Courtyard Studios en Oxfordshire, tocando casi todos los instrumentos él mismo. La letra apila imágenes densas (huracanes, vista, calor) sobre un beat roto que algunos primeros oyentes compararon con el Radiohead tardío antes de que la melodía los devolviera a su propia línea. NME y otros medios señalaron el clip 229 en enero de 2015 como pieza de campaña: sin decorado concept, solo volumen de banda en una sala pequeña. Courtyard y la habitación de casa le dieron overdubs sin reloj encima, por eso el último estribillo suena apilado más que apresurado. El título promete vista clara. El arreglo la entrega por acumulación, no por slogan. Notas el falsete asomando entre la electrónica, luego las guitarras tomando el suelo cuando el beat deja de fingir timidez.

Las fechas UK de febrero de 2015 (Bristol Fleece hasta Manchester Gorilla, con parada en el Queen Elizabeth Hall de Londres) situaron 20/20 a mitad de set, donde el arco suave-fuerte podía respirar. El apoyo radiofónico fue modesto frente a los picos Supergrass, pero el tema se volvió marcador fan del ciclo Matador: el momento en que el segundo álbum en solitario deja de susurrar y empieza a insistir. Los fans que venían de Supergrass notaron las patillas y el falsete, y se quedaron por la electrónica que ya no necesitaba voto de comité. Las playlists streaming de inclinación indie aún lo sacan junto a Hot Fruit como mapa en dos pasos de sus primeros años en solitario. Los álbumes en solitario posteriores mantuvieron el hábito multi-instrumentista; este corte sigue siendo una de las puertas más claras a ese método.

Casi todo en el disco soy yo. Quería que las canciones se sintieran hechas a mano, incluso cuando se vuelven grandes.

(Gaz Coombes, sobre las sesiones de Matador)

Empezar pequeño, rechazar un estribillo barato, ganarse el último minuto: ese es el trato de 20/20. Ponlo después del abridor Buffalo y el ritmo de Matador encaja: anunciar la paleta, luego ensanchar el cuadro. Dale al play solo por la electrónica apagada, y quédate por la cresta que por fin gasta el volumen que retuvo a propósito. El título sigue encajando. La vista clara llega apilando partes, no gritando la tesis en el primer compás.

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