En la primavera de 1971, Marvin Gaye deja de pedirle a Motown otra canción de amor y hace una pregunta más dura, una que el sello no quiere en la radio.
El piano no despega, se sienta, un acorde amplio sujeto por una nota grave, mientras la voz de Elton John llega ya cansada de un viaje apenas anunciado.