El 10 de agosto de 1979, Michael Jackson publica el primer álbum que suena a un hombre eligiendo su propio tiempo, no a un niño sujeto a la tonalidad de la familia.
Los metales golpean el aire, una caja de ritmos sonríe, y la voz de Whitney Houston llega ya a tamaño completo, pidiendo un compañero como si toda la sala hubiera sido invitada a contestar.
Un bajo de sinte salta como un corazón nervioso, demasiado rápido para una balada y demasiado humano para una máquina, y la voz de Alison Moyet entra ya negociando, don't go, como si el estribillo fuera una mano en una manga.