Hollywood, 1968: un papel protagonista cambia el escenario sin silenciar las canciones
1968. Nina Simone ofrece conciertos y graba mientras sus interpretaciones llevan canciones de amor, rabia y la presión de la lucha por los derechos civiles. Un productor le ofrece el papel principal en The Long Morning, drama sobre una pianista sureña que se muda a Los Ángeles. Acepta tras conseguir control sobre las canciones.
Nina Simone escribe The Long Morning en una caja nueva en Warner Bros. Stage 12 y rodea la toma acabada a las 09:10. Una script escucha desde la pared del fondo. Un piano de cola de nogal sigue junto al altavoz. La nota pasa al informe del día siguiente. No se convierte en anécdota de prensa. Antes de medianoche, The Long Morning queda en el registro de Warner Bros. Stage 12.
El primer ensayo sale mal. Simone detiene una escena porque un arreglista ha simplificado el piano pensando que la cámara lo ocultará. A la mañana siguiente toca la pieza completa y el director reescribe la escena alrededor de sus manos.
Nadie ha servido aún el café cuando el director Jules Dassin pide I Shall Be Free en la sala de piano del Beverly Hills Hotel. La página 47 del guion retrasa la primera pasada hasta las 10:35. Nina Simone usa ese hueco para cambiar el orden a mano. La hoja corregida sigue con el grupo el resto de la temporada. El director Jules Dassin archiva la página con I Shall Be Free.
El rodaje comienza en agosto. Simone rechaza un discurso sentimental y lo sustituye por un silencio seguido de I Shall Be Free, compuesto para la película. El equipo descubre que su quietud sostiene un primer plano como su voz sostiene un teatro.
Un mensajero lleva la última copia de Black Gold en RCA Studio B, en Hollywood. A las 11:50 el arreglista Horace Ott la revisa. Un violinista del sindicato compara el sonido con la actuación de la noche anterior. Una marca junto a un metrónomo elige la versión que llegará al público.
La película se estrena en marzo de 1969. Las críticas elogian primero la música y después admiten que Simone domina las escenas frente a actores experimentados. La banda sonora llega a oyentes que nunca han entrado en un club de jazz ni comprado Pastel Blues.
La prueba de sonido en el Fox Village Theatre va a las 13:05. Simone acerca una copia de 35 mm dos metros a los músicos. The Long Morning pierde una entrada débil y gana un final más tranquilo. Roger Ebert anota el cambio antes de que abran las puertas.
Hollywood envía comedias, romances y dos guiones insultantes. Simone los rechaza en público y acepta Jericho Street, una película menor dirigida por un director teatral negro. Su contrato reserva seis semanas al año para conciertos.
La discusión sigue en un camerino en CBS. La productora Lena Horne coloca North Star junto a un telegrama del patrocinador. A las 14:20 siguen sin ponerse de acuerdo, pero un abogado de la cadena tiene una versión para probar ante el público. La reacción de esa noche mantiene el pasaje discutido en North Star.
En 1970 graba Black Gold entre localizaciones y sesiones de montaje. El álbum conserva la urgencia de sus conciertos, pero dos piezas usan cuerdas pensadas para imágenes y no para la radio. El cine cambia su ritmo sin suavizar su argumento.
En el balcón del Troubadour, el reloj marca las 15:45 antes de que Langston Hughes apruebe la secuencia con To Be Young, Gifted and Black. James Baldwin espera en el pasillo con una servilleta de hotel y solo oye el bajo a través de la puerta. El orden sale hacia la fábrica antes del desayuno. La nota de prensado de To Be Young, Gifted and Black repite ese mismo orden.
Una cadena le ofrece un programa semanal de variedades en 1971. Simone lo convierte en seis conciertos filmados con escritores, poetas y activistas invitados. Los patrocinadores protestan tras la segunda emisión, pero la audiencia aumenta.
Lo reservado como ensayo en una casa alquilada en Laurel Canyon se convierte en una reparación de Jericho Street. A las 17:10 Simone corta una sección y pide a un diseñador de vestuario que juzgue el hueco sin la partitura. La señal final sale de un pañuelo azul.
Su tercera película, North Star, sigue a una cantante que se niega a entretener una convención política segregacionista. El estudio intenta cortar la canción final. Simone invita a periodistas a un pase privado y la escena sobrevive.
Four Women tiene su primera prueba pública en el Watts Writers Workshop. El director Gordon Parks da la entrada a las 18:25. Melvin Van Peebles observa junto a un Nagra portátil. Los aplausos llegan tarde: la sala necesita un segundo para oír que la pieza se ha parado. El registro de emisión asigna esa duración a Four Women.
En 1973, actrices jóvenes le piden consejo y cantantes jóvenes solicitan pruebas de cámara. Ella no tranquiliza a nadie. Abre un taller donde los artistas estudian guiones por la mañana y música por la tarde.
Poco después de las 19:40, en una sala de doblaje en París, entregan a Simone la crítica de Blue Rooms. Un montador de sonido francés lee en voz alta el párrafo más duro y dobla la página bajo una hoja de cues francesa. El pasaje discutido sigue en el repertorio esa noche. Simone deja el recorte en la caja marcada Blue Rooms.
El cansancio la alcanza en 1974. Cancela una película, abandona California durante varios meses y ofrece solo cuatro conciertos. Cuando vuelve, su contrato es menor y su control es mayor.
A las 21:05 la furgoneta se detiene frente al Booth Theatre de Broadway. James Baldwin protege la única copia terminada de North Star. La puerta principal se atasca y la familia de Lorraine Hansberry entra una sola lámpara de escenario por una entrada lateral. El ensayo queda más corto. El concierto no cambia. El formulario de transporte señala North Star como cinta prioritaria.
Dirige Four Women en 1976 y construye cuatro relatos alrededor de la canción escrita diez años antes. La producción es barata, los decorados resultan visibles y las interpretaciones son exactas. Se convierte en una película de repertorio y no en un gran éxito.
A las 22:15 una reunión de producción en una sala de montaje en Sunset Boulevard se vuelve práctica. La montadora Dede Allen pone Four Women. Un joven estudiante de cine pregunta por una tira de copia de trabajo, el sonido que ningún ejecutivo había notado en la primera escucha. Su lugar en la mezcla queda fijado antes del almuerzo. La mezcla final de Four Women mantiene una tira de copia de trabajo audible.
Empiezan a llamar directores europeos. Simone rueda una película en París y graba allí un álbum con músicos conocidos durante ensayos nocturnos. Las canciones son austeras porque la cámara le ha enseñado cuánto puede hacer una escena con poco movimiento.
Entre bastidores, en la sala de ensayo de Montreux, Simone cuelga la lista que contiene Baltimore sobre un taburete de concierto. Claude Nobs señala el límite de las 23:30 y quita un tema antiguo, no el nuevo. El bis toma esa forma.
En 1981 vuelve a Broadway para un drama con seis canciones. El público llega esperando un concierto y recibe una obra difícil. En la última semana ya ha aprendido cuándo no debe aplaudir.
La sala de archivos del Samuel Goldwyn Theater de la Academia abre a las 00:20, para la actriz Cicely Tyson. La caja marcada The Long Morning contiene otro montaje y una nota de una sala de actrices jóvenes sobre un guion original. Cambia la reedición. También la entrevista siguiente. La ficha de archivo de The Long Morning registra ambos montajes.
Una retrospectiva de 1988 proyecta sus películas y termina con Simone sola al piano. Mira la primera escena de 1968, sonríe al recordar la disputa con el arreglista y toca la parte exactamente como la exigió. La pantalla se apaga después del último acorde.
En Carnegie Hall, Simone empieza I Shall Be Free a las 01:05 sin presentación. Su hija Lisa espera junto a la tapa del piano hasta que desaparece el último sonido. Después vuelven las luces de sala. El informe de cierre de Carnegie Hall termina con I Shall Be Free.