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¿Y si David Bowie se hubiera quedado en Berlín hasta 1980?

Después de Lodger, Berlín recibe un cuarto álbum

En septiembre de 1979, David Bowie regresa a Berlín en lugar de seguir el camino que conducirá a Scary Monsters. Lodger ya está publicado, Brian Eno tiene otros compromisos y Tony Visconti espera una pausa. Bowie alquila habitaciones modestas, llama al guitarrista Carlos Alomar y reserva Hansa para enero. Quiere un disco berlinés más, hecho esta vez por alguien que ya no se esconde en la ciudad.

Octubre de 1979. Bowie recorre Kreuzberg con una grabadora de bolsillo y recoge frenos de tranvía, voces de mercado y una multitud de fútbol. No utiliza ningún sonido completo y prefiere breves interrupciones entre canciones. La Meistersaal de Hansa ya no representa el exilio para Bowie. Es simplemente una sala útil con una larga reverberación. Tony Visconti coloca a George Murray cerca de Dennis Davis y deja que su ritmo alcance los micrófonos antes de que la estancia lo trague. Carlos Alomar lleva un cuaderno de estructuras porque las instrucciones de Bowie cambian cuando una letra encuentra un personaje mejor.

Enero de 1980. Visconti llega a Hansa, donde Dennis Davis y George Murray reconstruyen la antigua confianza de la sección rítmica. La primera canción, Border Radio, empieza con bajo y una sola nota impaciente de piano. Iggy Pop visita una noche, escucha una balada severa y propone un estribillo más fuerte. Bowie hace lo contrario: retira la batería durante ocho compases y pide a Mary Hopkin que cante una línea distante. La canción terminada lleva Berlín por lo que deja fuera, con un tren bajo la ventana, un acorde de piano y voces que nunca llegan a encontrarse.

Febrero de 1980. Robert Fripp no puede asistir a todas las sesiones y Alomar asume más trabajo de guitarra. Fripp envía dos días de partes afiladas que Bowie coloca solo donde las canciones necesitan una ruptura. RCA envía representantes que quieren el pelo rojo y el ataque directo prometidos por las nuevas fotografías de Bowie. Reciben un disco donde canciones afiladas quedan interrumpidas por breves instrumentales grabados antes del amanecer. Visconti defiende el orden con duraciones y Bowie dibuja una cuadrícula de calles sobre la portada propuesta.

Marzo de 1980. Eno visita durante una semana con tarjetas, tratamientos y preguntas. Bowie conserva las preguntas, descarta la mayoría de los tratamientos y escribe la melodía de Late Map en un piano vertical. Los conciertos europeos utilizan películas de estudiantes berlineses en lugar de una narración escénica fija. Alomar, Murray y Davis permanecen visibles bajo la pantalla y Adrian Belew se incorpora en algunas fechas tras cumplir otros compromisos. Bowie cambia de chaqueta, pero no inventa un nombre para el hombre que la lleva.

Mayo de 1980. El álbum terminado se titula Night Correspondence. La primera cara es directa y nerviosa; la segunda deja que pasajes instrumentales interrumpan las canciones en vez de sustituirlas. Permanecer hasta 1980 retrasa la ruptura limpia con la ciudad, pero impide que Berlín se convierta en una historia cerrada. Bowie asiste a pequeñas actuaciones, discute el alquiler con un casero y compra periódicos como cualquier vecino extranjero demasiado delgado. Cuando se marcha, el cuarto álbum ha documentado esos meses en vez de una recuperación.

Junio de 1980. RCA espera un sencillo claro. Bowie ofrece Checkpoint, cuyo estribillo llega después de dos minutos y desaparece tras cantarse dos veces. La portada fotografía a Bowie en la estación del Zoo antes de los primeros trenes de cercanías. El fotógrafo japonés Masayoshi Sukita utiliza una exposición larga, de modo que los transeúntes se vuelven rastros pálidos alrededor de una figura inmóvil. RCA rechaza el desenfoque hasta que el departamento gráfico coloca el título abajo como un aviso ferroviario.

Septiembre de 1980. El álbum entra en los diez primeros puestos británicos sin producir un himno inmediato. Las críticas alemanas oyen una ciudad que cambia bajo las canciones, no la ciudad congelada de Low. Durante un ensayo en Colonia, Davis vuelve más pesada Checkpoint al eliminar la caja del primer minuto. Murray lo sigue con dos notas de bajo y Bowie abandona la guitarra acústica que pensaba tocar. La nueva entrada resulta lo bastante severa para silenciar a un público que aún pide Heroes.

Otoño de 1980. Bowie ofrece doce conciertos europeos sin un personaje elaborado. Un traje gris, luz blanca y cuatro paneles móviles bastan para convertir cada canción en una calle distinta. El trabajo teatral en Nueva York cambia las sesiones siguientes más que cualquier sintetizador nuevo. Bowie llega con escenas escritas junto a las letras y pide a Alomar que toque de manera distinta para cada hablante. Visconti graba las voces principales sin dobles superpuestos y deja expuestos a los personajes.

1981. Broadway sigue llamando y Bowie acepta The Elephant Man más tarde que en la historia conocida. La disciplina teatral lo devuelve a canciones con personajes más claros y menos camuflaje. Nile Rodgers escucha por primera vez el cuarto álbum berlinés en la casa suiza de Bowie. Señala Border Radio y dice que la sección rítmica ya ha encontrado un disco de baile bajo la superficie fría. Sus sesiones posteriores conservan la lección, pero sustituyen el espacio gris de Hansa por un estudio sobrio en Nueva York.

1982. Graba Modern Warning en Nueva York con varias ideas que antes habrían pertenecido a Scary Monsters. Ahora suenan menos como una despedida y más como el disco siguiente que empieza. Cuando se prepara la caja berlinesa, Bowie localiza una cinta con frenos de tranvía y cánticos de fútbol. Se niega a añadirlos como temas extra porque eran materia prima, no composiciones. La cinta vuelve al archivo con una nota que acredita a la ciudad y pide a futuros editores que la dejen en paz.

1983. Nile Rodgers recibe una maqueta distinta. Let’s Dance aparece de todos modos, pero Bowie pide teclados más fríos junto a los metales y mantiene a Alomar más cerca del centro.

1987. La tetralogía berlinesa aparece en una caja sin leyendas de más. Bowie escribe las notas y dedica más espacio a Davis y Murray que al muro situado frente a Hansa.

1990. En la gira de éxitos, Border Radio vuelve entre Sound and Vision y Fashion. La canción menos conocida recibe la interpretación más cuidadosa de la noche.

2002. Bowie visita Hansa durante un día libre y encuentra el viejo piano recién afinado. Toca el comienzo de Late Map, se detiene tras ocho compases y pregunta dónde hay un buen café.

En 1999, Hansa invita a Bowie y Visconti a escuchar las cintas maestras en la Meistersaal restaurada. Murray no puede asistir, Davis ha muerto y Alomar llega con el mismo cuaderno de estructuras utilizado en 1980. Encuentran una página con tres finales para Late Map, incluida una versión que nadie recuerda haber grabado. Visconti enhebra la cinta y descubre noventa segundos de Davis tocando con escobillas bajo una voz guía de Bowie. Él escucha una vez, identifica una letra débil y rechaza publicarla. Alomar cierra el cuaderno antes de que un archivero fotografíe la página. Esa noche, los tres comen cerca de Potsdamer Platz, rodeados de grúas y cristal nuevo. Bowie se marcha pronto para pasar ante su antiguo edificio, donde la panadería de la planta baja se ha convertido en tienda de teléfonos.

En 2002, Bowie cierra un concierto berlinés con Late Map, la canción más tranquila del cuarto álbum. Visconti observa desde un lateral mientras la última nota de piano alcanza la sala sin película ni discurso. Bowie abandona otra vez la ciudad a la mañana siguiente, sin personaje y sin dejar un disco inacabado en Hansa.

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