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Clint Eastwood – Gorillaz

Un dibujo que contrató a un fantasma de verdad

Una melódica, o algo que quiere serlo, dibuja una línea salida de un western spaghetti y luego rechaza el duelo. El beat es perezoso a propósito, un balanceo dub, y el estribillo suena a un hombre medio dormido al final del mundo, prometiendo sol en una maleta. Luego llega el rap, despierto, casi molesto por la melancolía, y la canción se vuelve una discusión entre un dibujo y una voz de Oakland. Clint Eastwood se llama como el actor porque la melodía recuerda los desiertos de Ennio Morricone. El actor no está en la sala. Un fantasma sí.

Gorillaz, el proyecto de Damon Albarn y Jamie Hewlett, publica el sencillo el 5 de marzo de 2001, antes del álbum el 26 de marzo. Lo produce Dan the Automator mientras también termina Deltron 3030 con Del the Funky Homosapien. El rap lo había intentado primero Phi Life Cypher. Automator no lo quería. En el camino le pide a Del que escriba algo rápido. Del, que acababa de leer un libro sobre cómo escribir un hit, hace las estrofas en media hora y vuelve a su propio disco. No sabe que la canción se volvió un éxito hasta que desconocidos le dicen que oyeron su voz en la radio. Albarn canta el estribillo. Kid Koala hace los scratches. El tema se arma en Londres alrededor del mundo de estudio de Albarn y de la mano de Automator. El dibujo, los cuatro delincuentes de Hewlett, es la cara. La estrofa de Oakland es el accidente que hace hablar a la cara.

Del no quería interpretarlo al principio. Si eran una banda de dibujos, preguntaba, por qué lo hacían personas de verdad. La pregunta es la mejor reseña que tuvo la canción. En el escenario Albarn estaba delante de pantallas, y la ausencia del rapero, o su presencia después, mantenía honesta la ficción. Mirabas dibujos. Oías a un hombre que había intentado irse a casa.

If they a cartoon band, why you motherfuckers doing this shit?

(Del the Funky Homosapien, Spin, 2023)

El sencillo enseñó a una década de pop que una banda no tenía que ser fotografiable para ser una banda, que era la venganza de Hewlett contra los grupos fabricados del momento y también un truco viejo del espectáculo: dale una máscara al público y proyectará una vida. Lo que no es un truco es la escritura de Del, hecha rápido y luego olvidada, como se olvida una sesión hasta el cheque, o aquí la placa que le dio a su madre porque ella le había comprado el libro de composición en broma.

Lo que queda es el balanceo. Clint Eastwood sigue sonando a tarde, a un aparcamiento, a una película que no has visto. El sol de la maleta nunca llega, y por eso el estribillo es más triste que su rebote. Un grupo virtual, resultó, podía cargar un arrepentimiento real. Los dibujos envejecieron hacia una marca. La estrofa no. Sigue sonando a un hombre que tenía otro sitio donde estar.

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