Abrió un diccionario una vez, por las palabras en -al
Roger Hodgson tiene 29 años y abre un diccionario. Ha dicho que fue la única vez. The Logical Song necesitaba una racha de palabras que acaban igual: sensible, logical, responsible, practical, luego clinical, intellectual, cynical, luego radical, liberal, fanatical, criminal. La lista es el gancho. Debajo, un piano eléctrico Wurlitzer marca un ritmo antes de que la banda explique nada. Cuando era joven, la vida parecía maravillosa, un milagro, bella, mágica. Luego lo mandaron fuera para que aprendiera a ser esos adjetivos.
La letra sale del internado. Sus padres se divorcian cuando él tiene 12 años. Se lleva la guitarra de su padre y toca porque está solo. Años después la pregunta no se ha encogido. La escuela, ha dicho, enseña a funcionar por fuera y se salta quién eres por dentro. Trabaja la canción en las pruebas de sonido, y letra y arreglo están listos meses antes de las maquetas de Breakfast in America. A finales de abril y principios de mayo de 1978 el grupo graba nueve temas nuevos a ocho pistas en Southcombe, la sala de ensayo dentro de la oficina de su management en Burbank. The Logical Song es una de ellas. Take the Long Way Home todavía no está escrita.
El disco se hace en el Studio B del Village Recorder, al oeste de Los Ángeles, una sala en un antiguo templo masónico, mesa Harrison y dos Ampex de 24 pistas. Peter Henderson coproduce con la banda y es el ingeniero. El primer día llega con dos ojos morados tras un choque en el camino desde Topanga. En esta canción el Wurlitzer de Hodgson está en la cabina de batería, la batería de Bob Siebenberg y el bajo de Dougie Thomson en la sala, y el saxo de John Helliwell en el baño, la única pieza pequeña que queda. Henderson dice que el solo de sax se quedó de esa toma en vivo, igual que la voz del tramo final. Una parte de Clavinet de Rick Davies se mezcló fuera. Helliwell pone también el suspiro del principio y un silbido hacia el final. Entre tomas, Davies juega a un fútbol electrónico Mattel. El pitido del gol está en la coda, justo después de que Hodgson cante «digital».
Tenía 29 años cuando escribí The Logical Song. Buscaba respuestas. La pregunta que ardía en esa canción era: por favor, dime quién soy.
(Roger Hodgson, Classic Rock, febrero de 2016)

Hodgson no firma la mezcla hasta que queda bien. Ha dicho que eso llevó unas dos semanas. A&M publica el sencillo en marzo de 1979, delante de un álbum que pasará seis semanas en el número 1 de Estados Unidos. En Gran Bretaña The Logical Song entra en la lista el 31 de marzo y llega al número 7 el 28 de abril. En Estados Unidos alcanza el 6 del Billboard Hot 100. En Canadá pasa dos semanas en el número 1 y es la canción del año. En 1980 los premios Ivor Novello la nombran mejor canción musical y líricamente. El crédito, como en cada tema de Supertramp de esa época, dice Rick Davies y Roger Hodgson, aunque la escribió Hodgson. Ese era el trato editorial. No impide que la canción sea suya.
La versión de Scooter devuelve el estribillo a varios top 10 europeos en 2001, y eso dice algo simple: la pregunta viaja sin el Wurlitzer. El disco que hay que oír sigue siendo el de 1979. El saxo de Helliwell está en la sala, no pegado después. Los adjetivos hacen gracia porque son exactos. Y la última nota aguda, Hodgson todavía se ríe, es altísima. Escribió una queja de colegio que se convirtió en el mayor sencillo de Supertramp. El diccionario solo estaba para las rimas. La pregunta ya era suya.