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Isn’t It A Pity – George Harrison: rechazo Beatles que Spector por fin deja subir

Abbey Road, subida Spector, un rechazo Beatles

En noviembre de 1970 George Harrison situó Isn’t It A Pity cerca del corazón de All Things Must Pass: siete minutos pacientes sobre cómo la gente se hiere sin darse cuenta. La había escrito años antes, en la etapa Beatles, y la vio aparcada. Tras la ruptura entró en Abbey Road y Trident con Phil Spector y una sala de amigos: Ringo Starr, Eric Clapton, Klaus Voormann, Billy Preston, Bobby Whitlock y más del círculo Apple.

El Wall of Sound de Spector no grita aquí. Sube. Las acústicas marcan un pulso lento. Las slides lloran sin prisa. Coro y metales llegan como clima, no como fuegos artificiales. La Version 1 pasa de siete minutos; la Version 2 cierra el set con otro arreglo. La paciencia es el tema: Harrison da por fin a la canción el espacio que los Beatles no le dieron.

Lo que retiene es la generosidad dentro de la pena. La letra es llana, casi conversacional, pero el arreglo abre capas nuevas para que la lástima no se sienta delgada. Se oye a un guitarrista que esperó su turno y lo gastó en un himno, no en una nota de venganza.

Isn’t it a pity, isn’t it a shame, how we break each other’s hearts, and cause each other pain.

(George Harrison, Isn’t It A Pity, 1970)

En All Things Must Pass el tema prueba que el debut en solitario de Harrison no era un cajón de restos: era una catedral de canciones a la espera. Versiones y lecturas en directo vuelven a esa lenta subida. Pon la Version 1 para la nube Spector sin el ruido de un hit: siete minutos que ganan cada compás.

Isn’t It A Pity sigue porque nunca precipita la herida. Harrison nombra la vergüenza y deja que la slide y el coro hagan el resto. Por eso el rechazo Beatles se lee hoy como un regalo al catálogo en solitario.

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