Una canción de último momento, y ganó la armónica
El álbum ya se está construyendo cuando aparece esta. Peter Henderson ha dicho que, cuando las maquetas de ocho pistas en Burbank estaban listas, Take the Long Way Home no estaba entre ellas. Hodgson la escribe en Topanga, en ese tramo en que una canción suya suele llegar a trozos, durante dos o tres semanas. La llamó una sorpresa de último momento. La letra parece, al principio, un hombre que retrasa el camino de entrada. So you think you’re a Romeo. En casa es parte de los muebles. En la carretera todavía tiene unos minutos a solas con la versión de sí mismo que se siente una estrella.
Hodgson siempre ha insistido en un segundo piso bajo ese chiste. No querer volver es la superficie. Debajo pregunta dónde está de verdad la casa, la misma pregunta de The Logical Song, hecha esta vez desde el asiento del conductor. La banda graba la canción en el Village Recorder en 1978, Studio B, coproducida con Peter Henderson, para Breakfast in America, publicado por A&M en marzo de 1979. Hodgson canta. Toca teclados y guitarra. Thomson y Siebenberg impiden que el ritmo apresure la demora.
La intro es la decisión que se oye primero. Hodgson recuerda probar instrumentos y rechazar el obvio. El saxo, pensó, habría sido demasiado ordinario, una frase curiosa en una banda que tiene a John Helliwell. Le dan el gancho a la armónica de Rick Davies. Helliwell contesta después con el clarinete. Ese intercambio, junto a una línea de teclado que rebota, es por lo que se conoce la canción cuando la letra ya ha hecho su trabajo. La idea es pasar de largo tu propia salida. El tempo deja marcar el pie mientras lo haces.
Hablo de no querer volver a casa con la mujer, de tomar el camino largo porque te trata como un mueble, pero la canción tiene también un piso más hondo.
(Roger Hodgson)

A&M la publica como sencillo en Estados Unidos en octubre de 1979, con Rudy en la cara B. El 9 de diciembre llega al número 10 del Billboard Hot 100 y se queda quince semanas en esa lista. Canadá la sube al 4. Es el tercer éxito americano de Breakfast in America ese año, después de The Logical Song y Goodbye Stranger, y no necesita que Gran Bretaña la firme. Una versión de radio más corta pasa apenas de cuatro minutos. El corte del álbum dura 5:08, lo bastante para que la armónica vuelva y para que el camino largo se sienta como distancia, no como un eslogan.
En los conciertos de París de 1979, publicados luego en el álbum en vivo Paris, la canción abre igual: la armónica de Davies, luego la banda. Esa intro fue una prueba, no un memorándum de concepto. Si el tema es el trayecto de vuelta, el primer sonido no debe ser un discurso. Debe ser el instrumento que te hace tomar la otra carretera. Supertramp eligió la armónica. La puerta podía esperar.