Un arresto en Oxford, luego un sencillo de Sawmills que John Peel se quedó
La historia no es una pose. Gaz Coombes tenía 15 años en Oxford, pillado con hachís, y la canción recorre el pánico: la policía, la comisaría, su madre entrando. En el disco dura 2 minutos y 17 segundos, lo bastante rápido para que el susto y el chiste ocupen los mismos compases. La escribieron Gaz, Danny Goffey y Mick Quinn. Salían de The Jennifers, todavía un trío, con la voz de Gaz alta y las guitarras distorsionadas en lugar de limpias para la radio. «Fuzz» es el argot viejo para la policía. El título es el argumento.
La primera edición es un 7 pulgadas de Backbeat en agosto de 1994, Caught by the Fuzz en una cara y Strange Ones en la otra, una tirada pequeña que se agota. Parlophone lo reedita el 17 de octubre de 1994. Llega al número 43 en el Reino Unido a finales de ese mes y se queda dos semanas en la lista. John Peel lo coloca en el número cinco de su Festive 50 de 1994. La grabación se hace en Sawmills Studio, en Golant, Cornualles, con Sam Williams y John Cornfield de productores. Williams había ofrecido tiempo de demo después de oír los primeros sencillos. Esas cintas de Sawmills son lo que trae a los sellos, antes de un concierto de A&R en el Jericho Tavern de Oxford que cierra el contrato con Parlophone. El sencillo que entra en la lista ya es la versión que irá en el álbum, no un boceto que luego sustituyen.
El vídeo no recrea el arresto. Dom Hawley y Nic Goffey, como Dom and Nic, ruedan al grupo en Super 8, en el escenario y entre medias. Es su primer videoclip. Un corte estadounidense usa imágenes de América, y esa versión aparece después en el episodio «Sprout» de Beavis and Butt-Head, en 1996. La canción espera a 2007 para otra vida pública, en la banda sonora de Hot Fuzz. Nada de eso está dentro de la grabación de 1994. Lo que hay es la velocidad: las líneas de bajo de Mick, una caja que no se echa atrás, Gaz gritando la historia como si aún llegara tarde a la conversación con su madre. La portada estadounidense casi usó una ficha policial de Hugh Grant. Sus abogados protestaron y la idea se cayó. La portada británica se quedó en un dibujo en blanco y negro de un policía señalando.
Es todo verdad, así que fue fácil de escribir. No tenía gracia en ese momento. Tenía solo 15 años y me estaba cagando encima. La canción tiene esa energía inquietante. Es comparable a cuando el corazón se te dispara.
(Gaz Coombes, citado en un perfil de 2015)

I Should Coco llega el 15 de mayo de 1995 y se pone número uno en el Reino Unido. Se convirtió en el álbum de debut más vendido de Parlophone desde los Beatles. Mansize Rooster y luego Alright son los siguientes sencillos, y Alright es el que se quedó la década, con las bicis Chopper y la sonrisa. Caught by the Fuzz es el que les abrió la puerta, y es más duro. La adrenalina que Gaz comparaba con un corazón disparado es el arreglo: casi sin intro, un estribillo que es básicamente el título gritado, y un grupo que parece que se va a caer y no se cae. Peel oyó eso antes de que existiera el álbum.
Pon la versión de Parlophone de I Should Coco, no una campaña de aniversario posterior. Dos minutos, Cornualles, tres adolescentes a los que ya habían pillado por algo pequeño y que lo habían escrito antes de que nadie les pidiera sonar a britpop. El sencillo se paró en el 43. El álbum siguiente, no. Si quieres el Supergrass que la gente quiere decir cuando dice el nombre, empieza aquí, y deja que Alright llegue como segundo pensamiento, no como el primero.