En marzo de 1986, Metallica publica un álbum sin sencillo de avance y una portada que ya dice el tema: unas manos en un cielo rojo, y un campo de cruces blancas sujetas por hilos.
Un bajo de sintetizador cuenta la entrada como un barman que ya ha visto esta pelea, y Philip Oakey empieza la historia de su lado, ya seguro de que se le debe algo.
Una caja de ritmos sostiene un pulso lento, casi fúnebre, unas cuerdas entran como una sala que se enfría, y la voz de Sinéad O'Connor llega desnuda, contando las horas desde que el amor se fue como si la cuenta pudiera traerlo de vuelta.