El riff suena a twang y luego se alisa, country en los dedos, algo más fluido en el estribillo, como si dos canciones hubieran aceptado compartir un coche.
Una guitarra acústica enuncia una figura circular pequeña, casi tímida ante el micrófono, y la voz de Tracy Chapman entra ya en medio de una vida, un trabajo, un padre que bebe, un plan que es sobre todo un coche.
En febrero de 1977, Fleetwood Mac publica un álbum escrito en medio de las rupturas que describe, y las canciones salen lo bastante pulidas como para esconder los moretones hasta la segunda escucha.