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Modern Love – David Bowie: Strut de Nile Rodgers que abre Let’s Dance

Power Station, 1983: el strut de Nile Rodgers que abre el álbum

La caja clarea como una puerta derribada. Batería de Tony Thompson, Carmine Rojas al bajo, guitarra de Nile Rodgers cortando el groove mientras David Bowie grita las primeras líneas como si el estribillo ya llegara tarde. Modern Love abre Let’s Dance en 1983 y no pide permiso para ser single. Los coros de Frank y George Simms responden como un pequeño coro extraviado en una pista. La letra oscila entre lenguaje de iglesia y urgencia de noche fuera. Bowie suena divertido y mortalmente serio en el mismo aliento. El pocket está calado de pista; la letra guarda una media sonrisa. Se oye a una banda hecha para clubs que también puede llenar una sala.

Rodgers coproduce con Bowie en el Power Station de Nueva York. Las sesiones reúnen una banda lean, orientada a hits: Omar Hakim comparte batería en otros cortes del disco, Stevie Ray Vaughan añade leads en otros temas, y la mezcla se mantiene seca para radio y clubs. Metales y palmadas afilan los bordes sin hinchar el arreglo. Let’s Dance y China Girl salen primero; Modern Love sigue y sube al n.º 2 en el Reino Unido y al Top 20 US (n.º 14 en el Hot 100). EMI vuelve a tener una estrella global. Bowie tiene un disco capaz de llenar arenas sin abandonar la media sonrisa que evita que la canción suene a sermón. Para quien solo conocía Berlín, este abridor era el apretón de manos de la nueva década.

El vídeo muestra a Bowie de traje, bailando fuerte, entre energía de escenario y movimiento de calle. En la gira Serious Moonlight, el tema se vuelve un abridor fiable o un envite temprano: metales, luces, el grito «God and man» que sigue siendo un grito y no una lección. Covers y sincronizaciones mantuvieron el groove en circulación mucho después de que el look rubio de Let’s Dance se convirtiera en postal. Décadas después sigue funcionando como cold open de set o playlist: una caja, y ya te estás moviendo.

Nile aportó el pocket. Yo aporté la melodía y el nervio. Juntos dejó de sonar a demo y empezó a sonar a hit.

(David Bowie, sobre las sesiones de Let’s Dance con Nile Rodgers)

Modern Love sigue siendo la prueba más clara de que la reinvención de 1983 de Bowie no fue solo barniz. La escritura es afilada, la banda está tensa, y la imaginería religiosa nunca se ablanda en piedad. Es un single de baile con un argumento dentro.

Vuélvelo a poner y la caja de Thompson sigue abriendo la puerta: guitarra de Rodgers, los Simms respondiendo, Bowie ya a medio sprint. Modern Love sigue siendo el primer apretón de manos del álbum, y uno de los más duros.

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