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The Great Gig in the Sky – Pink Floyd: el domingo de 30 libras en Abbey Road

Clare Torry, un domingo por la noche, treinta libras

El domingo 21 de enero de 1973, Clare Torry cantó la voz sin letra de The Great Gig in the Sky en Abbey Road, por un cachet de 30 libras. Alan Parsons, el ingeniero, había pedido una cantante. El tema que esperaba en el estudio era de Rick Wright: una secuencia lenta de acordes, sin letra y sin melodía escrita. Pink Floyd terminaba The Dark Side of the Moon. El grupo produjo el disco. Parsons lo grabó. Harvest lo publicó en Estados Unidos el 1 de marzo de 1973 y en Gran Bretaña el 16 de marzo. Torry era cantante de sesión en Londres. Casi no acepta la cita.

David Gilmour fue quien le habló. Pidió algo emocional. Ella empezó con los ooh y los yeah de otras sesiones. La banda la paró. Dijeron que si hubieran querido eso, habrían llamado a Doris Troy. Probó notas más largas y luego decidió tratar la voz como un instrumento más del tema. Sin palabras. Cantó dos tomas enteras. Gilmour pidió que la segunda fuera todavía más emocional. A mitad de una tercera se detuvo y les dijo que ya tenían bastante. La voz del disco está montada con esas tomas, sobre el órgano y el piano de Wright.

En la sala de control nadie dijo gran cosa. Cobró las 30 libras, se fue a cenar con su novio y dio por hecho que la toma se tiraría. La había escuchado y le sonaba a maullidos. En marzo compró el álbum y encontró su nombre en la portada. El tema cierra la cara A, después de Time. Los acordes de Wright siguen lentos. Su voz sube sin una letra a la que agarrarse. Nick Mason y Roger Waters mantienen un pulso simple debajo. No hay un solo de guitarra como el de Time. La parte es la voz.

Dije: creo que ya tenéis bastante. Me sonó a maullidos.

(Clare Torry, entrevista con John Harris, 2005)

Durante años el crédito de autor fue solo de Wright. En 2005 Torry llegó a un acuerdo con la banda, y desde entonces el tema se acredita a Wright y Torry. Ha dicho que le daba vergüenza cómo sonaba, y que le sorprendió poder cantar tan agudo. En otras sesiones solía hacer la armonía grave. Parsons la llamó porque estaba libre y era conocida, no porque hubiera una línea escrita. El canto que sirve cabe en esa tarde de domingo. Ella misma cortó la tercera toma, cuando empezaba a sonar calculada en vez de hecha en el momento.

Los acordes ya estaban en la suite que tocaban en directo antes de que ella entrara, como instrumental de Wright. Lo que el disco conserva es la melodía que inventó en la sala, sin partitura delante. Los remasters posteriores, incluida la edición de 2011 que lleva esta misma grabación, no sustituyen la voz. Cuando el grupo volvió a tocar el tema en el escenario, otras cantantes hicieron la parte. La toma del álbum es la de Abbey Road aquel domingo.

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