La sala, dejada fea a propósito
La guitarra casi no está, un roce, y luego es la única cosa del mundo. Polly Jean Harvey no pide. Enuncia los términos de una obsesión tan completa que se ha vuelto a la vez una amenaza y un ruego. Rid of Me, el tema que da título al álbum de 1993, empieza en un susurro que ya es violento. Lámeme las piernas, estoy en llamas. La línea no es una metáfora que se pueda ordenar. La banda, Rob Ellis y Steve Vaughan, espera en el silencio y luego golpea como si el silencio hubiera sido un reto. No hay un estribillo que te rescate. Hay una exigencia, repetida, hasta que la exigencia es la forma.
Lo grabaron en Pachyderm Studio, en Cannon Falls, Minnesota, en el invierno de 1992, Steve Albini en la mesa en el papel que prefería, no un edulcorante, un testigo. Las mismas salas sostendrían In Utero de Nirvana unas semanas después. Harvey había vuelto a Dorset después del golpe de Dry, y las canciones que llevó no tenían interés en gustar a quienes habían querido el primer disco por las razones equivocadas. Albini microfoneó la sala de cerca y dejó lo feo. Se oye el ampli, el aire, la voz al borde de lo que una garganta puede hacer sin volverse un estilo. El álbum salió en mayo de 1993 y dividió a los oyentes que querían otra amenaza bonita. Esta amenaza no es bonita. Es exacta.
La letra va de la posesión, el deseo de librarse de alguien y el deseo de estar dentro de su boca, los dos ciertos, ninguno resuelto. Ha descrito el periodo como un aislamiento y una escritura que no parpadeaba. En el escenario la canción podía ser más larga, el silencio más largo, el golpe más duro. La versión de estudio es el documento que Albini había sido contratado para hacer: tres personas en una sala, nada de brillo para disculpar el volumen cuando llega. La batería de Ellis es enorme y luego no está. El bajo de Vaughan es un peso. La guitarra de Harvey es una decisión. Nada en la mezcla te pide que la encuentres de buen gusto.
Quería que sonara como la sala, no como un disco que intenta gustar. Las canciones iban de querer a alguien más allá del punto de ser decente.
(PJ Harvey, 1993)
El tema se ha versionado, a veces con más teatro, y las versiones demuestran cuánto del original es el rechazo del teatro. No interpreta a un personaje que va a guiñar. Interpreta el sentimiento hasta que el sentimiento es embarazoso, que es el punto de la obsesión. El álbum Rid of Me es una serie de esos sentimientos. La canción del título es la puerta que hay que cruzar, susurrando, antes de que el resto de la casa hable.
Lo que queda es el salto de casi nada a demasiado, que es como funciona de verdad el querer. Rid of Me no seduce. Arrincona. Albini mantuvo la esquina afilada. Harvey impidió que la letra se volviera una pose. Puedes salir de la sala. La canción no cree que lo hagas.