Demos caseras guardadas como masters
En mayo y junio de 1980, Prince graba las canciones de Dirty Mind en su casa de North Arm Drive junto al lago Minnetonka y luego lleva las cintas a Hollywood Sound Recorders en Los Ángeles. La portada dice «Somewhere in Uptown» y acredita al ingeniero Jamie Starr, su primer alias público. Conserva esas tomas porque las demos ya golpean más fuerte que un remake pulido.
Warner Bros. publica el álbum el 8 de octubre de 1980. Es su tercer disco de estudio tras For You y Prince, y el último del contrato inicial de tres álbumes. Ocho temas, media hora: funk seco, guitarra new wave y letras que asustan a la radio. El single Uptown llega al n.º 5 en Hot Soul y Dance de Billboard. Siguen promos de Head y When You Were Mine; el Reino Unido recibe más tarde Do It All Night.
En directo la banda ya va por delante del disco. La guitarra es fina y cortante, los teclados pinchan más que envuelven, la batería permanece seca. When You Were Mine es pop crudo que Cyndi Lauper versionará. Sister y Head empujan el contenido sexual más allá de lo que Warner esperaba de un acto R&B crossover. El sello duda; Prince exige sacar las cintas tal cual.
En el Billboard 200 el álbum llega al n.º 45 y al n.º 7 en Soul LPs. El oro RIAA llega en junio de 1984, cuando Purple Rain ya ha reescrito el catálogo. La crítica lo coloca arriba en los balances de 1980, incluido el Pazz & Jop del Village Voice.
Lisa Coleman y Dr. Fink ya están en el círculo de gira que se endurecerá como the Revolution; en disco, Prince sigue multipistando él mismo casi todo el bajo y la guitarra. La foto de portada, torso desnudo y trench, encaja con el atrevimiento lírico: canciones cortas, sin disculpa, sin balada de relleno.
Mick Jagger debería guardarse el pene y volverse a casa.
(Robert Christgau, Village Voice Consumer Guide, 1980)

Saturday Night Live lo programa el 21 de febrero de 1981: toca Partyup de este álbum y enseña a una audiencia nacional la banda de Minneapolis ya de gira con el material. La Controversy Tour del año siguiente construye teatro escénico sobre el mismo funk magro.
Dirty Mind es la bisagra antes de los años crossover. Sin estas ocho canciones, el synth-funk de 1999 y el rock teatral de Purple Rain no tienen pista. El disco sigue sonando a demo que se niega a comportarse, y por eso funciona.
Pon Uptown o el tema título y oyes el plano: canciones cortas, sin baladas de relleno, y un cantante que ya trata el estudio como una one-man band con humor sucio.
Reediciones y streaming mantienen la secuencia original de ocho temas. Para quien llega desde Purple Rain, este es el predecesor más magro y más sucio que explica cómo el Minneapolis Sound salió de la radio R&B hacia los clubs new wave.