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Homogenic – Björk

Estudio en Málaga, cuerdas islandesas, un solo clima

Homogenic no llegó como un compromiso. El 22 de septiembre de 1997, One Little Indian publicó el tercer álbum de estudio de Björk, y el primer tema es una cazadora, no una anfitriona. Hunter abre con beats entrecortados y cuerdas en líneas largas. Había pedido un solo sabor. Lo que obtuvo fue un contraste tenso: baterías electrónicas contra cuerdas formales, pista de baile contra fiordo, voz ni endulzada ni escondida.

La intimidad era práctica. Tras el resplandor alrededor de Post y el set de remixes Telegram, el batería de gira Trevor Morais ofreció El Cortijo, su estudio cerca de Málaga, en San Pedro de Alcántara. Pensaba pasar, conocer al guitarrista flamenco Raimundo Amador y marcharse. Se quedó e hizo el disco allí, con trabajo posterior en su casa de Londres. Se apartó de Nellee Hooper, que había dado forma a Debut y Post. Mark Bell de LFO se convirtió en el interlocutor electrónico capaz de sorprenderla. Guy Sigsworth, Howie B y el ingeniero Markus Dravs están en los créditos. El encargo: un solo clima, no una muchedumbre de productores.

Las canciones mantienen ese clima sin repetirlo. Jóga, escrita para una amiga y publicada como primer single el 15 de septiembre de 1997, pone un voto sobre cuerdas que crecen. El vídeo de Michel Gondry camina Islandia como si la isla fuera la letra. Unravel es más pequeño: acordeón y un corazón descrito como ovillo que el diablo recoge. Bachelorette, arreglada en parte con Eumir Deodato dirigiendo donde ella no se arregló sola, es el gran momento escénico del álbum, aún cantado como una carta. El Icelandic String Octet es la otra voz en todo esto, no un adorno.

All Neon Like, 5 Years, Immature, Alarm Call, Pluto: la segunda mitad mantiene los beats rudas y las cuerdas formales, que es todo el argumento del álbum. Nick Knight fotografió la portada. Alexander McQueen construyó el vestido. El reshoot retrasó el lanzamiento. La imagen encaja con la música porque ambas rechazan la belleza como objetivo. Homogéneo, había dicho. Un sabor. El sabor resultó ser el contraste sujeto con tanta fuerza que se lee como unidad.

Homogenic es su disco más emocional, más cargado y más groovy, y también un triunfo fulminante del espíritu de aventura.

(Ted Kessler, NME, 1997)

All Is Full of Love, producido con Howie B, cierra el álbum como una puerta dejada abierta a propósito. El vídeo de Chris Cunningham de 1999, dos robots besándose en un blanco en ninguna parte, se convirtió en la imagen que la mayoría encontró al final y recordó primero. La gira ya había empezado en septiembre de 1997, a veces antes de que el público conociera las canciones, con Mark Bell a su lado y, más tarde, las cuerdas. Una infección de riñón canceló las fechas americanas aquel otoño. En 1998 se anunció una gira con Radiohead y luego se cayó porque los escenarios no cambiaban limpio. El disco viajó igual.

Lo que queda es la decisión. Tras dos álbumes que invitaban al mundo, hizo uno que sonaba a un lugar. Los beats no se suavizan para encontrar a los violines, y los violines no fingen ser sintetizadores. Pitchfork trataría después el álbum como un hito. El hecho útil es más pequeño: baja la aguja en Jóga o Unravel y oyes a alguien eligiendo un clima y quedándose. Homogenic no es una fase. Es una costa que dibujó y luego se negó a dejar.

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