El acorde llegó siete meses después de que Frusciante volviera
La palabra lleva con Anthony Kiedis desde finales de 1992, después de que John Frusciante dejara la banda. Le cuenta a Q, en octubre de 1999, que el juego de palabras, California más fornicación, se le ocurrió entonces, y que lo convirtió en letra años después, en un barco en el mar de Andamán, una sátira de un sitio en «el borde del mundo y de toda la civilización occidental». Cuando Frusciante acepta volver, Californication es la primera canción que intentan escribir juntos. No está terminada. Frusciante dice que aún no tiene la técnica para encontrar el acorde, y que llega solo justo antes del estudio.
El disco se graba de diciembre de 1998 a marzo de 1999 en Cello Studios, en Los Ángeles, con Rick Rubin otra vez, después de una discusión breve sobre si cambiar de productor. El tema dura 5:21. La intro de Frusciante es una figura limpia, tocada con los dedos, lo bastante baja para que el estribillo suene como una puerta que se abre. Kiedis le dice a Guitar World que le gusta el solo del medio porque usa «la cantidad perfecta de notas para contar una historia». La letra nombra la mercancía del lugar: un cirujano pagado para romper el hechizo de envejecer, la piel de las celebrities, un sótano de Hollywood donde se fabrica el espacio, Kurt Cobain, Alderaan, Station to Station de David Bowie. Flea, en Rock Sound aquel verano, lo dice más seco: Hollywood quitando la conciencia a la gente e impidiendo que otras culturas crezcan por su cuenta.
Warner Bros. publica el álbum el 8 de junio de 1999. Scar Tissue es el primer sencillo. Californication espera hasta junio de 2000. Jonathan Dayton y Valerie Faris, con Bob Industries, hacen el vídeo como un falso videojuego de mundo abierto: cada miembro como avatar en San Francisco y Los Ángeles, un terremoto al final, y luego la banda de verdad. Sale el 5 de junio de 2000. El 5 de diciembre de 2022 la subida oficial pasa los mil millones de visionados, el clip más visto del grupo.
No tenía la técnica para dar con el acorde que Dios quería hasta justo antes de entrar al estudio.
(John Frusciante, Q, octubre de 1999)

El sencillo llega al número uno de las listas Alternative y Mainstream Rock de Billboard. El Hot 100 se para en el 69. Gran Bretaña lo lleva al 16, Nueva Zelanda al 8, el Dutch Top 40 al 9, Islandia al 1. Un edit de radio dura 3:26. El máster del disco, de Vlado Meller, es el que los ingenieros siguen citando cuando hablan de la loudness war: la guitarra baja del principio hace más fácil oír el estribillo recortado. La canción no necesita esa discusión. El arpegio es la parte que la gente toca primero.
Kiedis le dice a Rolling Stone que el tema va de California y Hollywood teniendo un efecto profundo en el planeta, «lo bueno y lo malo de eso», un sitio mágico que también es «la última parada del hemisferio occidental». Ese es el ángulo, no una canción de sexo con un título que guiña. Frusciante ha vuelto, todavía delgado, toca menos notas que los solos de 1991 y las hace valer. El acorde que esperó siete meses es el que sostiene la canción.