El 16 de julio de 1988 Michael Jackson tocó la tercera de siete noches agotadas en Wembley, con la princesa de Gales entre 72.000 personas, y la gira Bad en lo alto de su maquinaria.
El 18 de junio de 1988 Depeche Mode cerró la gira Music for the Masses ante 60.453 personas en el Rose Bowl, y los brazos en alto se volvieron una especie de instrumento.
El 30 de agosto de 1992 llevaron a Kurt Cobain en silla de ruedas al escenario de Reading, con bata de hospital, cantó un verso de The Rose, y luego se levantó y tocó como si las necrológicas hubieran llegado pronto.
El 28 de septiembre de 1991 Metallica abrió con Enter Sandman en un aeródromo de Moscú, semanas después de un golpe fallido, ante una multitud que nadie ha sabido contar del todo.
Dos sábados de agosto de 1979, Led Zeppelin volvió a un campo de Hertfordshire, cuatro años después de la última vez que Gran Bretaña los vio, y tocó como si la década siguiera perteneciendo al riff.
El 13 de julio de 1985 Queen tuvo unos veinte minutos en Wembley, y los usó para enseñar a un estadio que no había venido por ellos a responder a tiempo.
El 10 de febrero de 2004, un productor al que Chicago ya había contratado para los éxitos de otros publica un debut que rechaza el traje que se suponía que iba a llevar.