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Heart of Gold – Neil Young

Una búsqueda en Nashville que se volvió demasiado fácil

La armónica expone todo el argumento antes de que llegue una palabra, una frase simple, casi tímida, y luego un pedal steel se inclina como si la sala tuviera horizonte.

Neil Young grabó Heart of Gold en febrero de 1971 en los Quadrafonic Sound Studios de Nashville, con Elliot Mazer en la producción y los Stray Gators detrás: Ben Keith al pedal steel, Tim Drummond al bajo, Kenny Buttrey a la batería. James Taylor tocó el banjo y cantó, Linda Ronstadt cantó con él, y las dos voces se quedan justo detrás de la de Young, lo bastante cerca para parecer amigos en la cabina y no un coro. El tema abre Harvest, publicado en febrero de 1972, y fue su único número uno americano. La letra es un hombre que sigue buscando un corazón de oro, lo bastante mayor para haber cruzado el océano y lo bastante joven para conservar el deseo. La pista no se esfuerza. Camina.

En el escenario la armónica vuelve como una firma que no puede devolver. La ha tocado con banda, solo, con la voz rota y con el tenor claro de 1971, y la canción siempre suena hallada antes que construida. Esa facilidad lo asustó. En las notas de Decade, en 1977, dijo que el éxito lo había puesto en medio de la carretera, y que el medio pronto lo aburrió, así que se fue a la zanja, un viaje más áspero, con gente más interesante. Tonight’s the Night y los discos de alrededor son la zanja. Heart of Gold es el camino que dejó a propósito.

Esta canción me puso en medio de la carretera. Viajar por ahí pronto se volvió un aburrimiento, así que me fui a la zanja. Un viaje más áspero, pero vi gente más interesante.

(Neil Young, notas de Decade, 1977)

El público no lo siguió a la zanja a la misma velocidad. La radio se quedó con la canción de Nashville, y sigue ahí, una prueba de tres minutos de que Young podía escribir una melodía tan clara como un campo. El steel es el paisaje. El banjo, los pasos. Nada en el arreglo se exhibe, y por eso sobrevivió a la década. Quienes no quieren el ruido posterior conocen el estribillo, y quienes viven de ese ruido también lo cantan, un poco avergonzados, un poco contentos.

Lo que queda es la honestidad de un deseo simple. En la letra no pide fama, aunque el disco se la dio. Pide a alguien intacto, y la música, grabada entre amigos en una sala de Nashville, suena un instante como si esa persona pudiera contestar. Luego la armónica repite la pregunta, y se entiende por qué tuvo que irse. Una canción tan acogedora puede volverse una jaula. Salió de ella y dejó la puerta abierta.

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