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By the Way – Melodías por encima del flex funk

Melodías por encima del flex funk

Tras la larga gira mundial de Californication, Anthony Kiedis, Flea, John Frusciante y Chad Smith empiezan a escribir a finales de 2001 en un piso tranquilo del Chateau Marmont, y luego graban con Rick Rubin en Cello Studios y otras salas de Los Ángeles hasta mayo de 2002. Warner Bros. publica By the Way el 9 de julio de 2002. Julian Schnabel dirige la foto de portada: un retrato solarizado con una barra amarilla sobre los ojos, tan reconocible como el tema título.

El papel de Frusciante va más allá de los solos. Apila armonías, teclados e ideas de cuerdas con el arreglista Marc Mann, empujando a la banda hacia referencias Beach Boys y pop británico en lugar del funk-metal puro. El tema homónimo sigue golpeando con verso duro y estribillo ancho; Can’t Stop mantiene el parloteo percusivo de guitarra; The Zephyr Song y Universally Speaking se inclinan a la melodía soft rock. Dosed, Don’t Forget Me y el cierre Venice Queen (escrito para Gloria Scott, consejera de Kiedis) alargan el tiempo de balada sin vaciar la sección rítmica. Flea diría después que el álbum deja menos espacio a su slap clásico: el bajo sirve a las canciones más que a los solos.

El vídeo de Dayton/Faris para By the Way (fan taxista que secuestra a Kiedis por Los Ángeles) y luego los de The Zephyr Song y Can’t Stop mantienen a la banda en rotación intensa. Las ventas US de la primera semana superan las 280.000. El disco debuta n.º 1 en Reino Unido, Suiza, Nueva Zelanda, Austria y Suecia, y n.º 2 en el Billboard 200, un puesto por encima del pico US de Californication pese a ventas globales menores que su predecesor.

Escribir By the Way fue uno de los momentos más felices de mi vida.

(John Frusciante, prensa contemporánea en torno al álbum)

Las ventas mundiales pasan después de los ocho millones. En Gran Bretaña el álbum se vuelve un disco de salón; Frusciante bromearía más tarde que una de cada tres casas parecía tenerlo. Los singles alargan la campaña hasta 2003 con Universally Speaking. El balance es estilístico y medible: misma formación y mismo productor que Californication, pero una gramática melódica más densa que hace sonar el rock de arena casi como pop arreglado, sin soltar el nombre Chili Peppers.

Para quien solo conocía Give It Away, By the Way es la prueba más clara de que el segundo mandato de Frusciante no es un reboot nostálgico. Es el álbum donde los apilados de armonías y los versos quietos pesan tanto como el slap, y donde la lista británica pone por fin a la banda en el n.º 1.

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