Big Brother, empezar de nuevo con Sardy
El 30 de mayo de 2005 Big Brother publicó Don’t Believe the Truth, el álbum de Oasis reconstruido con Dave Sardy tras descartar intentos electrónicos y autopproducidos. Las sesiones fueron de octubre a diciembre de 2004 entre Metropolis, Olympic, Strangeways y Wheeler End en el Reino Unido, más Capitol y The Village en Los Ángeles. Gem Archer y Andy Bell quedaron fijados a guitarra y bajo. Zak Starkey tocó en gran parte del disco terminado. Noel coprodujo varios temas; Sardy dio forma al resto después de que Noel oyera un pase previo y pidiera empezar de cero.
La escritura se abre: Noel sigue al frente, pero Liam, Archer y Bell colocan canciones en el LP. Lyla se añadió tarde cuando el sello quiso un single principal más claro; Sardy remezcló la demo de Noel con voz de Liam y batería de Starkey, aunque Noel prefería Mucky Fingers como apertura. The Importance of Being Idle y Let There Be Love siguieron como singles. The Meaning of Soul y Guess God Thinks I’m Abel muestran el peso creciente de Liam como autor. La portada ojo de pez pone el título en un muro curvo bajo árboles desnudos.
En el Reino Unido Lyla fue directo al número uno. El álbum debutó también en el número uno británico y entró en el top 20 de EE. UU., con Lyla también en radio modern rock estadounidense. En directo, el repertorio mezcló material nuevo con el catálogo de los 90 mientras la pelea Gallagher seguía siendo subtítulo fijo en la gira mundial.
Noel escuchó con la banda y dijo que habrían debido contratar a este tío desde el principio. Luego llamó para preguntar si empezaba de cero con ellos.
(Dave Sardy sobre su regreso para rehacer el álbum)

La crítica lo tomó como un rebote tras Heathen Chemistry: canciones más ceñidas, créditos compartidos, menos relleno. La gira confirmó a Archer y Bell como autores estables dentro de la marca Oasis, no solo como músicos contratados. La demanda de entradas bastó para llenar arenas en Europa y más allá.
En el catálogo es el reinicio antes de Dig Out Your Soul: Sardy al mando, Starkey a la batería y una banda dispuesta a tirar semanas de trabajo antes que sacar otro eco a medias de la era Creation. Ese recomienzo explica por qué el disco aún suena a segundo comienzo y no a una secuela tardía. Sin él, el capítulo final de Oasis no tendría esta columna vertebral de mediados de los 2000.