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Racine carrée – Pop raíz cuadrada por Europa

Marca raíz cuadrada, Europa en la pista

En agosto de 2013, Racine carrée llegó como una raíz cuadrada trazada sobre una pista: líneas limpias, pulso africano e historias que se niegan a sonreír bajo pedido. Paul Van Haver, alias Stromae, ya había detonado Europa con «Alors on danse»; el segundo álbum, publicado vía Mosaert y Mercury, respondió a la resaca con arquitectura. Los andamiajes electro cargan fantasmas de rumba congoleña, de salsa, de chispas trap. La ropa acompaña la matemática: los polos geométricos de Coralie Barbier ecoan el abrupto ordenado del título y las raíces que el belga oía en las fiestas familiares.

«Formidable» abre el mito público con un vals magullado filmado medio borracho en una calle de Bruselas. «Papaoutai» convierte la ausencia en cántico de estadio, pregunta dirigida a los padres tanto como a un hombre que falta. «Tous les mêmes» voltea el género como un cambio de vestuario a mitad de canción; «Carmen» hila a Bizet con la fiebre de las redes; «Humain à l’eau» y «Quand c’est ?» mantienen el espejo inclinado hacia la mortalidad y el miedo. En trece pistas la voz sigue nítida, teatral, casi pedagógica, mientras las producciones rebotan como clubes que aún recuerdan funerales.

Lo que sostiene Racine carrée es la precisión sin frío. Pop francófono, memoria New Beat y groove de África central comparten la misma cuadrícula. Stromae escribe como un dramaturgo y arregla como un cartógrafo: cada estribillo tiene un pasillo, cada pasillo una trampilla. Francia lo coronó diamante; Europa aprendió la coreografía; los late nights estadounidenses descubrieron una estrella que no necesitaba el inglés para conquistar una sala.

El álbum se llama Racine carrée porque tengo ese lado muy ordenado, abrupto. Pero « racine » también remite a mis orígenes africanos y a la cultura en la que crecí de niño con la música de Zao, Franco o Papa Wemba.

(Stromae, Le Journal du Dimanche, 2013)

Victoires, picos de charts y una gira que convirtió los símbolos de raíz en geometría de escenario solo confirmaron lo que los singles ya hacían. «Formidable», «Papaoutai» y «Tous les mêmes» llevaron el pop francófono belga a estadios sin soltar la programación de batería. La geometría era branding. El sudor era el directo y los beats de radio debajo.

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