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Alors on danse – Stromae: primero las facturas, luego el bombo

Un disco de baile bruselense que enumera los problemas antes del estribillo

Paul Van Haver tiene 24 años y trabaja bajo el nombre de Stromae, maestro al revés. El sencillo sale en Bélgica el 26 de septiembre de 2009, escrito por él y producido con Dimitri Borrey. El bombo es estable, la línea de sinte estrecha y menor, la voz cerca del habla. Las estrofas son una cadena, no una escena: estudios, trabajo, dinero, crédito, deuda, el alguacil; luego el amor, los hijos, el divorcio; luego la crisis y el hambre. El estribillo no resuelve ninguna línea de esa lista. Dice: entonces bailamos. La edición de radio dura unos tres minutos y medio. Ese es el disco, no un rework de club posterior.

Ha descrito la idea sin adornarla. El vídeo, dirigido por Stromae y Jérôme Guiot, juega el mismo bucle en imágenes. Un hombre termina el día de oficina, le cierran la puerta de la casa donde vive su hijo, pierde el abrigo en la calle, canta en un escenario pequeño de un bar y lo devuelven al escritorio. No hay un segundo final. Cheese, el álbum de debut, llega el 14 de junio de 2010 en su sello Mosaert, a través de Vertigo y Universal Music France. Alors on danse es el tema alrededor del cual se arma el disco. Los otros sencillos, Te Quiero y House’llelujah, vienen después.

El beat se había hecho como él ya trabajaba: noches en Bruselas, samples, un ordenador, y luego un pase de producción de verdad con Borrey. Antes del éxito encadenaba turnos, incluido un Quick en la ciudad, y metía lo que quedaba en temas. La canción no suena al diario de ese empleo. Suena a su lógica. Se sale para olvidar la lista, y la lista sigue ahí cuando el bombo para. En febrero de 2010 el sencillo sale de Bélgica. Llega al número uno en Francia, Bélgica, Alemania y una larga serie de listas europeas, y encabeza el European Hot 100.

Decidí contar una historia sobre la razón por la que bailamos. Porque estaba en los clubes y me encantan los clubes, pero hay mucha melancolía ahí.

(Stromae, NPR, 2014)

En agosto de 2010, Kanye West y Gilbere Forte ponen un rap sobre el mismo beat. Stromae no necesitaba la colaboración para que lo oyeran. El original ya era número uno en Europa, hecho por alguien que armaba temas de noche en lugar de esperar un presupuesto de estudio. La producción se queda delgada a propósito. No hay cambio de tono ni solo de guitarra. Borrey y Stromae mantienen el grave redondo y la línea aguda insistente, para que el estribillo suene a una decisión. Se puede bailar con una lista de deudas. Ese es el arreglo.

Pon la grabación de 2009, la que abre Cheese, no una edición de recopilatorio. Está la oficina, el bar y el bombo que no finge que la mañana será más amable. La canción convirtió a un productor de Bruselas en un asunto de listas en el continente, y lo hizo negándose a sonar como una buena noticia. La melancolía que oía en los clubes sigue en la voz, justo encima de un beat hecho para una pista.

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