Acordes de garaje, y una estrofa oscura que nadie vino a oír
Una guitarra acústica, un poco superada, corta un acorde que André 3000 ha dicho que estaba entre los primeros que aprendió. No es un gran guitarrista y no finge. El límite es el motor. Palmas, una cuenta atrás, una voz que no para de partirse en más de sí misma: Hey Ya! llega como una fiesta que ya empezó en la habitación de al lado. Bajo la invitación, la letra hace algo menos generoso. Ella lo quiere, cree él. O no soporta verlo irse. Gracias a Dios por mamá y papá, que se quedaron, porque los demás no sabemos cómo. El estribillo aplaza el pensamiento. No lo responde.
Empezó la canción en la gira de Stankonia y la dejó, inacabada, durante años. Cuando apareció Speakerboxxx/The Love Below en 2003, el tema ya era viejo, una idea de guitarra incubada en casa y luego con una segunda estrofa cuando el tema del doble disco, el amor, le dio un sitio. André lo grabó en gran parte solo en Stankonia, en Atlanta, cada voz suya, incluido el yeah que contesta al ingeniero. Escuchaba garage y punk e intentaba tocar lo que creía que esos discos sentían, balbuceando letras en una microcasete y descifrándolas después. La línea del Polaroid fue una imagen en freestyle que llegó de camino. Polaroid, más tarde, tuvo que explicar que en realidad no hay que agitar la foto. A la canción le dio igual. La línea ya se había ido del edificio.
El vídeo de Bryan Barber puso a ocho Andrés en una banda llamada los Love Haters e hizo de la actuación el punto: un programa, un grito, la orden de que la sala baile. Funcionó demasiado bien. André dijo a MTV, en el set, que la canción trataba del estado de las relaciones en los 2000, gente que se queda porque la tradición dice que se quede, y que acaba infeliz. Dijo a las mismas cámaras que no lo sabrías si solo estuvieras bailando. En Fresh Air llamó a la grieta lo que es. La gente oye diversión. Si te sientas, es una canción bastante oscura. La dicotomía no fue un truco añadido después. Era la escritura.
Hey Ya! trata más o menos del estado de las relaciones en los 2000. Va de gente que se queda junta por la tradición. Pero acabas más o menos infeliz el resto de tu vida.
(André 3000, MTV, 2004)
La noche de los Grammy y los DJ de bodas hicieron el resto. Un disco sobre la duda se volvió la canción que pones cuando quieres que nadie se vaya. André ha tenido buen humor con la mala escucha, porque la mala escucha está en la letra: no queréis oírme, solo queréis bailar. Escribió la acusación y luego armó un tema que la demostraba. Big Boi no está. El nombre OutKast sí. La soledad de ese hecho le va a una canción sobre gente que se queda en la sala por la razón equivocada.
Lo que queda es el acorde, todavía de principiante, todavía imposible de oír quieto. Hey Ya! cumple su trato. Puedes bailar. La estrofa estará ahí cuando vuelvan las luces, preguntando por qué el amor habría de ser la excepción a que nada dure, y sin importarle si le pides al DJ que la ponga otra vez antes de contestar.