La guitarra empieza como un ejercicio de dedos que olvidó quedarse en privado, una figura ascendente tan bonita que avergüenza la sala a la que va a entrar.
La entrevista australiana de Day by Day, en 1985, encuentra a Grace Jones el año de Slave to the Rhythm, la producción de Trevor Horn que convirtió una canción en una arquitectura entera, con Jean-Paul Goude todavía modelando la imagen.
En los primeros meses de 1977, Bob Marley & The Wailers están en Londres porque Kingston ya no es una habitación segura, y responden a la distancia con un disco que camina.
El dulcémer empieza solo, un dibujo seco y claro, más cerca de una mesa de cocina que de un estudio, y la voz de Joni Mitchell entra como si la conversación llevara ya una hora.