Un beat de rock, y un perro que llegó demasiado tarde
La batería golpea como una puerta. La producción de Rick Rubin en 99 Problems no balancea tanto como ficha a trabajar: un break golpeado hasta ser un hecho, guitarras que podrían venir de una década más dura, Jay-Z entrando ya en mitad de la discusión. El hook es una fanfarronada que te reta a dejar de escuchar en el sustantivo. Él sabe que podrías. Construyó la puerta así. Si te quedas, la segunda estrofa es un control, una velocidad que no es un delito, un policía que ya decidió para qué es el coche. La astucia no es decorado. Es cómo habla un hombre cuando las dos partes están acostumbradas a salirse con la suya, y solo una tiene la placa.
El tema está en The Black Album, de noviembre de 2003, en la temporada en que Jay-Z anunciaba un retiro. Rubin tomó la forma del hook de un disco anterior de Ice-T, una bravuconada sobre mujeres, y la giró, con Jay, hacia el otro lado de la palabra problemas. El beat se apoya en el pisotón de The Big Beat de Billy Squier, la costumbre de Rubin de hacer que el hip-hop suene como una banda que ha tirado la puerta. El vídeo de Mark Romanek, al año siguiente, escenificó un tiroteo e hizo que MTV pegara un aviso. La canción no necesitaba las balas. La estrofa ya tenía una violencia más precisa: una parada en la autopista, droga en el coche, un registro que no ocurre porque el perro está en otra parte.
Jay-Z lo recorrió con Terry Gross en Fresh Air en 2010, y en Decoded. Conducir siendo negro bastaba como motivo. En la versión vivida, ha escrito, se fueron y vieron a la unidad K-9 venir en sentido contrario, a unos segundos de otra vida. En la canción dejó el final abierto, el escritor prefiriendo la ambigüedad de un western. La palabra que vacía las salas, dijo, era una provocación dirigida a quien oye una palabra-señal y se detiene. En esa estrofa la bitch es la perra. Dijo que no estaba llamando así a una mujer, y que la primera línea estaba para llevar al oyente descuidado por el camino equivocado. La tercera estrofa gasta el mismo sustantivo en otro cobarde. El contexto, o nada.
Ese era el escritor en mí siendo provocador, porque eso es lo que el rap debe ser a veces. Cuando lo pones en contexto, te das cuenta de que no estaba llamando a ninguna mujer, aparte de la perra, bitch en esta canción.
(Jay-Z, NPR Fresh Air, 2010)
La lectura que sobrevivió en la cultura es la que él cebó: problemas de chicas, ninguno. La lectura en la página es un control, un poco de ley, un poco de suerte. Las dos se pueden gritar. Solo una explica por qué el beat tiene los hombros tan cuadrados, por qué Rubin y Jay querían la brusquedad del rock bajo una historia de quién puede abrir el maletero. El retiro no duró. El tema no lo necesitaba. Ya sonaba como un hombre que cierra un libro de cuentas y encuentra la misma línea todavía abierta.
Lo que queda es el perro en el carril de enfrente. 99 Problems guarda su chiste y su declaración en el mismo compás. Ríete del hook y has hecho lo que el escritor dijo que harías. Lee la estrofa y la batería es de pronto un mazo, tarde, fuerte, y no de tu lado.