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In It for the Money – Freno al sonrisa Alright

Sawmills, más oscuro que Alright

En abril de 1997, In It for the Money frenó la sonrisa de Alright y aceleró un Supergrass más oscuro y más ancho. Gaz Coombes, Mick Quinn y Danny Goffey, apenas salidos de la adolescencia, autoprodujeron la continuación en Parlophone con John Cornfield a la mesa, buscando escala en vez de otro verano de dibujos. Buskers en la portada, ironía en el título: tres chicos de Oxford posan con sombrero y contrabajo mientras las cintas dentro rugen como una banda que decidió que la celebridad era opcional.

«Richard III» abre como una locomotora con la batería de Goffey de horno. «Sun Hits the Sky» levanta las persianas a un día psicodélico; «Late in the Day» suaviza sin perder nervio; «Cheapskate» y «Going Out» mantienen el mohín afilado. El tema homónimo sube del susurro al sobresalto y se corta demasiado pronto, esa catedral inacabada que el Britpop raramente intentaba. Metales, sombras de Mellotron y la voz elástica de Coombes estiran el ADN de garage hacia ensueños Abbey Road sin soltar el empujón punk.

Lo que hace perdurar In It for the Money es el apetito. Músculo alternative, melodía indie y un rechazo punk a quedarse simpáticos comparten un mismo orden de pistas. Puesto dos en el Reino Unido, singles que golpean la radio sin mendigar, y una leyenda discreta entre quienes preferían el clima del segundo disco a la postal del debut. Spielberg había agitado un sitcom; la banda eligió el estudio. Aún se oye esa decisión en cada estribillo saturado.

Recording this album was just really exciting. The first one was exciting because it was our first album, but on In It for the Money we were on our own. We had no producer, even though we were only 18 or 19. We just went for it in the studio. It was a really, really exciting time.

(Gaz Coombes sobre In It for the Money)

Publicado el 21 de abril de 1997, el disco sigue siendo la bisagra entre Supergrass el fenómeno y Supergrass los músicos: guitarras más densas, formas más largas, menos dibujo. La segunda marcha del Britpop ya humeaba cuando lo cortaron. El álbum sigue sonando a una banda que se niega a repetir la sonrisa del debut bajo pedido.

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