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Rooster – Alice in Chains

Un apodo de un bisabuelo, cantado al otro lado de una guerra

La guitarra se arrastra antes de golpear. La figura de Jerry Cantrell en Rooster se mueve como alguien que ha aprendido a no levantarse demasiado rápido. La voz de Layne Staley lo dobla y luego se aparta, dos hombres contando el día de uno solo en un lugar donde ninguno de los dos estuvo. La letra es calor, insectos, el sonido de que te disparen y de no estar muerto todavía. No editorializa. Camina. Cuando se abre el estribillo, el nombre no es un insulto y no es del todo una caricia. Es como lo llamaban de pequeño, y lo que la canción usa para dirigirse al padre sin un discurso.

Cantrell la escribió para Jerry Cantrell Sr., que había hecho dos destinos con el ejército de Estados Unidos en Vietnam y no hablaba de ellos. El apodo Rooster venía del bisabuelo del mayor: un niño creído cuyo pelo se levantaba como una cresta. El hijo, distanciado, se sentó con un cuatro pistas e intentó imaginar el sudor y el miedo al otro lado de un silencio que había roto la casa. Dirt, producido por Dave Jerden, se grabó en 1992 en Eldorado, en Burbank, y en London Bridge, en Seattle, y salió en septiembre. Cantrell ha dicho que la guerra cambió a su padre para siempre y, a través de él, a la familia. Se fueron. La canción era una forma de volver sin fingir que el camino era fácil.

Se la tocó una vez, de telonero de Iggy Pop, el mayor al fondo con un Stetson gris y botas de cowboy. Cantrell, contando la historia en 1992 a Guitar for the Practicing Musician, recordó el sombrero alzado al final, y las lágrimas. Su padre no hablaba de Vietnam. La canción había adivinado igual, y la adivinanza acertó. Mark Pellington, recién salido de Jeremy de Pearl Jam, hizo un vídeo que cortaba imágenes de jungla con una entrevista que el padre aceptó dar, una hora de película que había negado a casi todo el mundo. En las notas de la caja Music Bank se le cita esperando que nadie más tuviera que pasar por eso. Cuando Cantrell preguntó si se había acercado, la respuesta fue que se había acercado demasiado.

Por supuesto, yo nunca estuve en Vietnam y él no habla de eso, pero cuando escribí esto sonaba bien, como cosas que él podría haber sentido o pensado. Se quitó el sombrero y lo sostuvo en alto. Y estuvo llorando todo el tiempo.

(Jerry Cantrell, Guitar for the Practicing Musician, 1992)

Staley canta las líneas del padre como si el cuerpo que recuerda fuera el suyo. Ese ventriloquismo es el riesgo del tema y su misericordia. Un hijo no puede reclamar una guerra. Puede dejar de exigir que se narre en la cocina. El riff mantiene su arrastre en el escenario, la voz de Cantrell cargando las dos partes en los años posteriores a Staley, el sombrero de la historia todavía alzándose al fondo de la sala. Veteranos escribieron a la banda. La canción les había dado un pronombre donde sostenerse.

Lo que queda es la cercanía que su padre nombró y de la que luego se apartó. Rooster no cura en público. Registra el momento en que una adivinanza fue lo bastante exacta para hacer llorar a un hombre callado bajo un Stetson, que es más historia de la que a la mayoría de los riffs se les pide sostener.

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