My Sharona con traje nuevo, escrita entre ciudades
La guitarra es famosa antes de que esta canción la tome prestada. Dos compases de My Sharona de The Knack, enderezados en una caja de rap, y Run y DMC ya se pasan líneas como si el riff hubiera esperado un par de voces que no cantan. It’s Tricky no esconde el robo. Anuncia el descaro. El hook guiña a Mickey de Toni Basil y luego habla de algo menos mono: lo difícil que es rockear una rima que cae a tiempo, cómo el oficio de ser así de bueno en público es un truco que se puede fallar. Jam Master Jay corta el beat como un hombre que sabe que el público terminará la frase. La termina.
DMC ha dicho que la rima se escribió en la carretera. Quería, en un disco, lo que las crews hacían en un parque: tomar una canción conocida y girar el estribillo hacia su propio asunto, como Cold Crush había hecho con Paul Simon. My Sharona era el beat duro. Un tiempo imaginaron las palabras sobre Planet Rock de Afrika Bambaataa o sobre Numbers de Kraftwerk, una block party en la cabeza. Luego decidieron un tema nuevo, y Rick Rubin, produciendo Raising Hell con Russell Simmons en 1986, dijo que le metieran rock. El disco se grabó con el músculo de esa idea, las salas de Chung King en Nueva York sosteniendo a un grupo al que la crítica todavía llamaba una moda. La respuesta de DMC era la canción misma. Si eso no es componer, cuál es el truco de hacer que My Sharona diga otra frase.
El sencillo no necesitaba coronar una lista pop para hacer su trabajo. El álbum sí coronó, un disco de rap a un tamaño que la industria no había presupuestado. En el escenario el tema es una rutina, sombreros, el intercambio, el público devolviendo tricky como si hubiera aprobado un examen. Años después los autores de The Knack demandaron por el sample. El juicio probó que el descaro se oía. No probó que la canción fuera solo un sample. El giro de Mickey y la rima de carretera son las partes que un abogado no puede tocar.
It’s Tricky en realidad se escribió en la carretera. Así que si escuchas It’s Tricky, en realidad es My Sharona. La crítica ya decía que el hip-hop era una moda.
(Darryl McDaniels, SPIN, 2023)
DMC, mirando atrás, la ha llamado la mejor canción de hip-hop, una fanfarronada que el tema reconocería. El punto en 1986 era más estrecho y más afilado. Al hip-hop le decían que no estaría aquí en tres años, que no era escritura de verdad. Un estribillo sobre lo tricky que es la escritura, puesto sobre un riff de rock que todo el mundo ya poseía, era la réplica con la que se podía bailar. Rubin no les entregó el concepto. Apretó el botón de rock en el que ya estaban parados. Jay arregló. Las voces hicieron el resto.
Lo que queda es el pase. It’s Tricky sigue sonando como dos hombres que confían en que la siguiente línea llegue en el tiempo, un milagro pequeño vestido de fiesta. El riff de The Knack guarda su media sonrisa. Run-D.M.C. guardan el reloj. Entre ellos el oficio sigue siendo difícil, que es la letra, y la razón de que la letra no haya pasado de moda.