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Stupid Girl – Garbage

Un loop de The Clash, y una vocal escocesa que no obedecía

El loop de batería es prestado y no se disculpa. Una tajada de Train in Vain de The Clash marca el paso bajo una guitarra lijada con algo más mezquino que los efectos. Shirley Manson entra de lado, sin gritar, y por eso el desprecio cae más limpio. Stupid Girl es un reproche puesto sobre un groove por el que se puede caminar. El título apunta a un género y luego, si te quedas, se niega a quedarse ahí. Chicos y chicas, ha dicho, un millón, desperdiciando lo que tenían. El estribillo no ofrece vuelta atrás. Todo lo que tenías, lo malgastaste, y el loop lleva el tiempo como un reloj que ya decidió.

La canción estuvo entre las primeras que la banda escribió junta, antes incluso de que Manson fuera oficial. Butch Vig, Duke Erikson y Steve Marker tenían Smart Studios en Madison, Wisconsin, y una pila de loops. Manson, llegada de Angelfish tras una primera audición que ella llamó espantosa, volvió y encontró los huesos de Queer, Vow y de esta. Grabaron el debut, Garbage, en 1995, produciéndolo ellos. Por el sample de batería, Joe Strummer y Mick Jones acabaron en los créditos, un impuesto que la canción paga sin sonar a homenaje. La vocal de Manson fue otra batalla. Cantaba gur-ull, como Escocia le había enseñado, y los tres estadounidenses pedían girl. La toma que sobrevivió es el compromiso, y todavía se oye la fricción.

Samuel Bayer dirigió el vídeo y estropeó el celuloide a propósito, agua y quemaduras de cigarrillo, el mismo instinto que había usado con Nirvana. En el escenario el tema se volvió una pieza de rabia fría, Manson quieta, la banda fuerte alrededor, el loop haciendo la moral para que ella no tuviera que levantar el dedo. La radio lo llevó más lejos de lo que un debut de Madison tenía derecho a esperar. Llegaron nominaciones al Grammy, canción de rock e interpretación de rock, lo que divertía a un grupo que había armado el tema en media hora alrededor de la caja de otro.

La canción trata de verdad de desperdiciar el potencial, en cierto modo nuestra versión de Express Yourself de Madonna, pero un poco más subversiva.

(Shirley Manson, Seventeen, 1996)

Manson ha sido clara sobre el blanco. No una chica. Un hábito: gente, cualquiera, que se pasa la vida complaciendo, impresionando, manipulando, tan enamorada de la función que la sala desaparece. Lo llamó su versión más subversiva de Express Yourself de Madonna, un mapa útil y también un reto. Madonna ofrecía una orden. Garbage ofrecía un gesto de desprecio, y confiaba en que el oyente sintiera el desperdicio. El título podría haber sido Stupid Guy. Pensaron que otra canción de una mujer regañando a un hombre sería tediosa. La girl se quedó, e hizo más daño por ser el sustantivo equivocado.

Lo que permanece es la indiferencia del loop. The Clash marcan el tiempo bajo un desprecio de los noventa, y el desprecio no ha envejecido en pose. Stupid Girl sigue sonando como una conversación de pasillo que no debías oír, salvo que el pasillo tiene el chasis de un hit, y la frase oída de más es la que se queda.

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