Tony Hoffer, planetas, menos prisa
El 30 de septiembre de 2002, Supergrass publicó Life on Other Planets en Parlophone, su cuarto álbum de estudio y el primero que lista a Rob Coombes como miembro oficial. Los títulos de trabajo incluían Get Lost. Las sesiones fueron de octubre de 2001 a marzo de 2002 entre Mayfair, Heliocentric y Rockfield, con el productor estadounidense Tony Hoffer (Air, Beck) contratado para que la banda no se pasara de analítica tras el denso disco homónimo. Danny Goffey dijo después que Hoffer mantenía las tomas cortas y hacía avanzar la sala.
Los singles marcan el giro. Never Done Nothing Like That Before abrió la campaña en julio de 2002. Grace, a mediados de septiembre, fue la cara radiofónica del álbum: brillante, un poco glam, pensada para la gira UK de otoño hasta el Shepherd’s Bush Empire. Seen the Light llegó en enero de 2003; Rush Hour Soul cerró en agosto. El álbum alcanzó el n.º 9 UK y también entró en listas en Australia, Francia, Irlanda y Noruega. Los créditos de mezcla se reparten entre Hoffer, Dave Sardy y la propia banda, coherente con un disco que quiere golpe sin perder melodía.
Sónicamente es Supergrass power-pop con bordes space-glam. Las guitarras brillan y crunch en la misma canción; los teclados colorean los estribillos; los tempos siguen atléticos. Za, Brecon Beacons y Evening of the Day amplían la paleta sin abandonar el gancho. Donde el homónimo de 1999 a veces se sentía pesado y analítico, Life on Other Planets busca movimiento. El oído externo de Hoffer importó: tras producirse a sí mismos con John Cornfield, hacía falta alguien que cortara las dudas interminables.
Nos ayudó a mantener las tomas bastante cortas y limpias. No perdimos mucho el tiempo porque nos mantuvo en movimiento.
(Danny Goffey sobre Tony Hoffer, Life on Other Planets)

En 2002 la etiqueta Britpop ya era un tag de museo, y Supergrass respondió con un disco que aún sonaba a ellos sin perseguir 1995. La portada de arcoíris y siluetas lo deja claro: gráfico juguetón, no nostalgia pegada. El álbum se sitúa entre la seriedad de rayos X de 1999 y la calma rural de Road to Rouen tres años después.
La lección útil es la elección de producción. Traer a Hoffer devolvió urgencia a la cinta, puso a Rob Coombes en los créditos donde debía estar y dejó un lote de canciones que siguen funcionando cuando Grace entra en una playlist. Para una banda a menudo encerrada como eternos adolescentes, Life on Other Planets es el sonido de adultos que deciden volver a acelerar.