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Englishman In New York – Sting: un brindis en menor para Quentin Crisp

Escrita para Quentin Crisp, después de The Bride

…Nothing Like the Sun sale en octubre de 1987 en A&M, segundo álbum en solitario de Sting, coproducido con Neil Dorfsman. Englishman in New York funciona ahí como un retrato. El inglés es Quentin Crisp, que había dejado Londres por un apartamento en el Bowery. Sting lo conoció interpretando al Dr. Frankenstein en la película The Bride (1985). En las notas del disco guardó el chiste de Crisp: esperaba sus papeles de naturalización para poder cometer un delito y no ser deportado. ¿Qué clase de delito? Algo glamuroso, no violento, con una pizca de estilo.

El tema camina. Manu Katché toca la batería, Mino Cinélu la percusión, y Branford Marsalis toma el saxo soprano. En un momento la banda desliza God Save the Queen en menor, un chiste del que Sting dijo después a Guitar que casi nadie más lo oye. Un golpe breve de batería hip-hop corta el medio. Contó al Independent on Sunday en 1994 que la discográfica intentó convencerlo de quitar ese corte. Lo mantuvo, porque la canción iba de doblar una esquina en Nueva York y oír una música distinta en cada manzana. Los acordes, dijo también, pertenecen a la misma familia que If You Love Somebody Set Them Free.

A&M publica el single el 5 de febrero de 1988. Llega al n.º 51 en el Reino Unido y al n.º 84 del Billboard Hot 100, con mejor recorrido en los Países Bajos, dentro del top 10. David Fincher rueda el vídeo en blanco y negro: Sting, Marsalis, la banda y Crisp en la calle. Cuando la música se apaga, la voz de Crisp se queda. Su ambición, aparte de ser un inválido crónico, era conocer a todo el mundo antes de morir. En 1990 un remix de Ben Liebrand, ayudado por un nuevo interés televisivo por Crisp, lleva la canción al n.º 15 en Gran Bretaña. Esa segunda vida en las listas es la que la mayoría recuerda.

La canción va de otra persona. Va de Quentin Crisp. Creo que es uno de los hombres más valientes que he conocido, y de los más ingeniosos. Era abiertamente gay en un tiempo en que era físicamente peligroso serlo.

(Sting, Rolling Stone, 1988)

Al lado de los discos de Police, el arreglo es a la vez más suelto y más escrito: saxo de jazz, percusión que no se clava en un backbeat de rock, una voz que se queda conversacional. La línea del alien es el gancho. Las estrofas están llenas de los modales de Crisp. Sting dijo a Rock Express en 1988 que no quería que la canción fuera solo sobre él como un extraño. La quería sobre alguien a quien admiraba, y sobre negarse a conformarse.

Crisp seguía llamándolo Mr Sting. Un telefilme de 2009 sobre los últimos años de Crisp tomó el título de la canción. La toma que hay que oír es la del álbum de 1987, con el saxo, antes de que el remix redondeara las esquinas. El himno en menor sigue ahí si escuchas la cita.

Kenny Kirkland también está en la toma, el pianista de la banda de Blue Turtles, y por eso la armonía no se sienta en una rejilla pop recta. Sube el volumen para pillar la cita del saxo y luego los compases de hip-hop. Son cortos. Son el punto.

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